La memoria del asesino: Una de crímenes diferente

«Controlaba todo, excepto sus recuerdos», dice la frase de propaganda del filme. O sea, no se trata de “memoria« del asesino como dice el título traducido, sino de sus olvidos. Se trata también de un asesino a sueldo, a quien se le supone muy seguro y eficaz nada más verle (¡Jan Decleir!, nada menos, el duro y cruel protagonista de Karakter, de Mike van Diem, que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en 1998). Sin em­bargo, ante un nuevo contrato para asesinar -así comienza el filme-, se excusa inicialmente, dice que ya está un poco mayor (60 años), que no se encuentra bien…

Enseguida sabemos que su mal es el Al­zheimer.

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Este elemento -los olvidos del asesino, que le obligan a estar pendiente de continuo de las pastillas medicinales- introduce una inquietante novedad en un filme que, ya de suyo, es de suspense. Como inquietante es la figura de Angelo Ledda (Jan Decleir).

El director y co-guionista de La memoria del asesino, el presentador de la televisión belga Erik Van Looy, de 43 años, ha realizado cuatro cosas -nunca más exactamente dicho-, y ésta le ha salido redonda. El guión que escribe con Karl Loose es bueno, muy bueno; tiene debajo la segura y firme plataforma de la novela de Jef Geeraerts, escrita en los años 80 y que los guionistas dicen haber trabajado durante ocho años.

Se oye por ahí que no sé qué productora americana ha comprado los derechos con el fin de hacer ¡ya! un remake de esta película para su (su de ellos) consumo. Uno se pregunta: ¿Por qué no ven la película belga? ¿Acaso temen perder la boina?

Un importante funcionario público ha sido asesinado. Son dos los policías investigadores, y enfrentados: si se quiere esto es un tópico, pero bien tratado, como aquí, es eficaz. La investigación conduce al asesino a sueldo, que no se oculta, al contrario…

La narración es densa, no vertiginosa pero sí urgente. Con pausas en las que los personajes principales se autodefinen, les vemos vivir. La fotografía tiene un tono general oscuro, como corresponde a las intenciones y a los hechos. La música de Warbeck (Dos hermanos, Charlotte Gray, Billy Elliot) es singularísima y eficaz. La deficiencia mental del asesino se traduce en imágenes rotas, desordenadas, no agobiantes sin embargo para el espectador.

Pe­ro el guión y la cámara relatan principalmente -no exclusivamente- desde la fría determinación, lúcida, del asesino, aun en medio de su enfermedad psicológica. De esta manera, parece que cobra ca­rácter de lección moral su agónica lucha contra la hipocresía, contra una hipocresía asesina quizá más cruel y criminal que la de sus asesinatos a sueldo.

De este modo el espectador puede ponerse, sin demasiada incomodidad, del lado del asesino.

Ficha Técnica

  • País: Bélgica (De zaak alzheimer, 2003)
  • Fotografía: Dany Elsen
  • Montaje: Philippe Ravost
  • Música: Stephen Warbeck
  • Distribuidora: Flins&Pinículas
  • Estreno en España: 24.06.2005
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Reseña
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Pedro Antonio Urbina
Crítico de cine, poeta, escritor y traductor