La mujer de negro: Otra de fantasmas

Es muy difícil hablar de La mujer de negro sin entrar a valorar el lugar común de decir que esta película es la prueba del algodón para saber si Daniel Radcliffe será capaz de tener una carrera al margen del archiconocido mago.

Y ya que nos vamos a meter por estos derroteros, la respuesta es que la película no es ninguna prueba de nada porque parece diseñada precisamente para seguir enganchando al público que identifica al actor con Harry Potter.

Entre el aguerrido y vulnerable mago y este viudo joven, aparentemente decidido pero frágil que tiene que enfrentarse a sus demonios y resolver una misteriosa cadena de asesinatos, no hay demasiada diferencia, como es difícil distinguir entre enemigos malévolos e invisibles e incluso la ambientación y la decoración de las casas y castillos nos remiten al mismo imaginario. En definitiva, estamos ante una película de transición. ¿Buena o mala? Ni lo uno ni lo otro. Regular.

La cinta tiene un arranque sugerente pero no tarda demasiado en volverse absolutamente convencional. La historia transita recorriendo cada una de las constantes del género de terror sobrenatural.

Y llega un momento en que todo se resume en una colección de sustos. Técnicamente resulta correcta, pero a la historia le falta más vida que a alguno de los protagonistas.

En definitiva, una tradicional historia de fantasmas, de esas de toda la vida y no de las mejores, interpretada por un joven mago, perdón, abogado.

Lo mejor: La ambientación.

Lo peor: La historia, absolutamente convencional.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Tim Maurice-Jones
  • Montaje: Jon Harris
  • Música: Marco Beltrami
  • Duración: 110 min.
  • Público adecuado: +12 años (V)
  • Distribuidora: Aurum
  • Reino Unido (The Woman in Black), 2012
  • Estreno: 17.2.2012
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