La noche de los girasoles: Arriesgado y notable debut

Iba avisada: este chico promete y es una de las mejores películas españolas del año. Una cuasi opera prima, rodada por un cuasi novel director, conocido, de momento por ser guionista de Al salir de clase y rodar unos cuantos cortos (La gotera y Mus­tek) premiados en algunos festivales.

¿El resultado? Efectivamente, Jorge Sán­chez-Cabezudo ha conseguido con su primer largometraje pasar, sobradamente, el nivel de calidad medio del cine español (cosa que, sobre el papel, no parece muy complicado). No le ha dado miedo el debut y, arropado por un buen reparto, capitaneado por un siempre solvente Carmelo Gómez, se ha atrevido a rodar una película de cine negro en un entorno rural.

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A través de una narración escalonada y con un tratamiento del tiempo muy eficaz (atención a ese nexo de unión entre las historias, un auténtico homenaje al invento de Mar­coni), La noche de los girasoles cuenta seis dra­máticas historias que arrancan a partir de una agresión sexual.

Sorprende el empaque visual de la película, la cuidadísima realización, el ajustado montaje, el conseguido ritmo del suspense, la dirección de actores: no parece que estemos ante la obra de un primerizo.

Sin embargo, para ser una película redonda a la cinta de Sán­chez-Cabezudo le falta oxígeno. Afirma el joven realizador que, sin ser una película moralista, ni pretender dar lecciones de moral, quiere hacernos reflexionar un poco… Y probablemente lo consiga, porque hay claramente algunos temas que invitan a darle más de una vuelta en la cabeza: el peso de la culpa, la responsabilidad de los actos en la vida de los demás, la tortura que supone -para uno y pa­ra el vecino- instalarse en el engaño, el declive de la vida rural, la soledad…

El planteamiento de estos temas en las sucesivas historias es sugerente, pero el problema es que el realizador español, quizás porque -como él también dice- no pretende dar respuestas, cierra estas cuestiones a base de portazos con un pesimismo y una visión tan determinista de los personajes que al final a uno sólo le queda la triste esperanza de toparse o con el loco o con la tonta. Y tampoco es eso.

En resumen, Sánchez-Cabezudo ha querido presentarnos dos películas en una: como filme de cine negro, negrísimo, notable alto. Como thriller psicológico es una losa artificialmente pesada.

Ficha Técnica

  • País: España, 2006
  • Fotografía: Ángel Iguacel
  • Montaje: Pedro Ribeiro
  • Música: Krishna Levy
  • Distribuidora: Alta
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