La playa de los galgos: Agotadora

La playa de los galgos | El veterano Mario Camus dirige y escribe una película de impecable factura

Un hombre que busca a su hermano, implicado en crímenes terroristas y desaparecido desde hace una decena de años, tropieza en su camino con una enigmática mujer. Aunque la mentira y el engaño se encargarán de pasar factura, ambos vivirán una singular y dramática relación amorosa.

El veterano Mario Camus (Santander 1935), prestigioso adaptador cinematográfico y televisivo de obras literarias, dirige y escribe una película de impecable factura, con un presupuesto por encima de los 2″5 millones de euros y coproducida por Mediaset, el poderoso grupo italiano.

Quizás Camus ha intentado rescatar el tono pausado de emoción inteligente y culta, el regusto literario de la notable El color de las nubes, pero la historia da poco de sí, el guión es endeble y los diálogos bordean continuamente lo artificioso.

Los esfuerzos interpretativos de dos grandes actores, Gómez y Solá; las hermosas localizaciones danesas y cántabras, la calidad de la fotografía de Peracaula y de la dirección artística de Palmero hacen más evidente la endeblez de unas tramas poco creíbles, a las que se suman unas artificiosas evoluciones de personajes, que en algún momento rozan el ridículo.

El agotador metraje (más de 2 horas) y un montaje desafortunado apuntillan las posibilidades de una película con escaso aliento, que comparte defectos y virtudes con La ciudad de los prodigios, fallida adaptación de la novela de Mendoza.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Jaume Peracaula
  • Música: Sebastián Mariné
  • Dirección Artística: Rafael Palmero
  • Montaje: José María Biurrun

España,2002.

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