La prueba: La CIA y Lola Flores

La prueba | Que la industria del cine aprovecha lo que sucede a su alrededor para captar el interés del espectador no es nuevo. Este thriller dirigido por Donaldson (Trece días) aprovecha (¿o sería mejor viene a echar una manita?) el desprestigio que ha caído sobre la CIA desde los atentados en suelo americano, para contar una historia sobre el proceso de captación, selección y formación de los reclutas de la Agencia en la mítica granja de Langley. Un Pacino sobreactuado-desganado y el emergente Colin Farell protagonizan una película que funciona medianamente como entretenimiento y causa bastante risa cuando uno intenta tomársela un poquito en serio (te preguntas una vez y otra si los polis y espías yanquis son tan tontos porque imitan las películas o es al revés).

Como película de género (espías), La prueba tiene un guión que, en su empeño por encajar todas las piezas, pierde gas. La casi nula entidad dramática de los personajes impide que nos los creamos inmersos en unos conflictos bastante artificiales que se intentan disimular con giros y sorpresas de supermercado de guiones, y en último extremo, con una música macarrilla de chunda-chunda, maaaaadre que tensiónnnnn

Conste que hay películas propagandísticas de una categoría artística sencillamente impresionante. Esta no es una de ellas, aunque podría contentar a los que viven hechizados por el infotaiment pertinaz que padecemos. E ilustrar a los más baqueteados sobre la gigantesca maquinaria de propaganda que puede ser el cine. Si uno estuviese en peligro, y la CIA quisiera ayudarte, dan ganas de gritar con la Lola de España aquello tan célebre: Si me queréis, irse.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Stuart Dryburgh
  • Montaje: David Rosenbloom
  • Música: Klaus Badelt
  • País: EE.UU.
  • Año: 2003
  • Distribuidora: Buenavista
Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor