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La sombra del actor [6]

Al Pacino consigue su mejor interpretación desde hace años con un papel cortado totalmente a su medida

6Director: Barry Levinson Guion: Buck Henry, Michal Zebede Fotografía: Adam Jandrup Montaje: Aaron Yanes Música: Marcelo Zarvos, The Affair Intérpretes: Al Pacino, Greta Gerwig, Dianne Wiest, Kyra Sedgwick, Charles Grodin, Dylan Baker, Dan Hedaya, Maria Di Angelis

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Duración: 112 min.  Distribuidora: Wanda Público adecuado: +18 años (SD)

The Humbling. USA, 2014. Estreno en España: 24.4.2015

Persona o personaje

Hay actores que son un personaje y Al Pacino es Michael Corleone. Su nombre pasará a la Historia ligada a El Padrino. Eso no quita que, a sus 74 años, haya en la vida de este actor otro buen puñado de papeles memorables: desde Tony Montana, el narcotraficante cubano de Scarface, hasta Big Boy Caprice en Dick Tracy, pasando por el teniente retirado Frank Slade en la maravillosa Esencia de mujer, personaje por el que consiguió el Oscar. Eso sin contar con su larguísima y fructífera experiencia en el teatro. Sin embargo, hace ya mucho tiempo que la crítica consideraba a este veterano actor acabado y fuera de juego. Hasta que ha llegado La sombra del actor, un título bastante alabado en festivales y que ha hecho coincidir a los críticos: “Es el mejor Al Pacino desde hace muchos años”

A partir de una novela de Philip Roth, La humillación, y bajo la dirección del veterano Barry Levinson Al Pacino interpreta, precisamente, a un viejo actor que da sus últimos coletazos en los escenarios amenazando peligrosamente con traspasar los límites del ridículo y la locura. A sacarlo del hoyo acudirá una joven lesbiana con la que iniciará una curiosa y compleja relación sentimental.

Estamos ante una película absolutamente de actor: desde el título hasta el desenlace final (donde Al Pacino demuestra por qué Coppola se empeñó en tenerle en El Padrino frente a la opinión contraria y mayoritaria del resto del equipo). Fuera de la interpretación de Al Pacino hay muy poco que destacar.

La historia es previsible, el ritmo cansino y la realización muy casera. Lo mejor de la cinta, muy amarga y desoladora en el fondo como toda adaptación de Roth que se precie, es esa mezcla de autobiografía documental y ficción que recorre toda la historia. Como en la vida real, Al Pacino sufre en la película las duras críticas de quienes piensan que no puede seguir actuando. Como en la película, probablemente al actor italo-americano le importen bastante poco esas críticas. A lo largo de 112 minutos vemos a un personaje –¿o será a una persona?- por encima del bien y del mal, completamente de vuelta de casi todo, asistiendo a su vida (y a su trabajo y a sus relaciones) como un espectador pasivo.

Cuesta despegarse de la sensación de que estamos ante un actor que, en este caso no actúa, que simplemente pasea por el escenario transmitiendo una naturalidad tan excesiva que parece sospechosa. Aunque no sé por qué sospechar cuando ser buen actor es precisamente eso…

Ana Sánchez de la Nieta

https://youtu.be/hQU3YeVhmdk