La Sra. Lowry e hijo: Aunque es de noche

· Crítica de La Sra. Lowry e hijo | Estreno 12 de febrero de 2021.
· La película está bien hecha, los actores son buenos, la foto del catalán Civit lo­gra atmósferas pictóricas y la música del escocés Craig Armstrong es apañada.

Pendlebury, cerca de Manchester. En 1934, Laurence Stephen Lowry lleva 25 años viviendo en esa pequeña ciudad industrial. Se gana la vida cobrando recibos de alquileres. Lowry pinta mientras su madre duerme, de 10 de la noche a 2 o 3 de la madrugada. Porque a su madre lo de pintar no le parece bien. Es una an­ciana encamada a la que su hijo cuida con paciencia. Lowry ha ido a la escuela de Bellas Artes más cercana en horario noc­turno y ha tenido como maestro a Va­lette, un impresionista francés afincado en el Reino Unido. Ama la pintura de Dante Gabriel Rossetti. Pero sus pai­sajes están poblados por Matchstick Men, por muñecos esquemáticos.

La primera película del actor y director de teatro Adrian Noble se acerca a unos pocos años de la vida del muy cé­le­bre y cotizado pintor inglés. Lo hace po­niendo el foco en su madre (una insoportable Vanessa Redgrave), hasta el punto de convertirla en el punto de gi­ro de una película con una premisa atre­vida e ingeniosa que asume enormes riesgos, como por ejemplo el arranque moroso con las rutinas de Lowry.

Timothy Spall hace honor a la divisa del autor (Yo no soy artista. Soy un hom­bre que pinta) e interpreta con talento a Lowry (1 de noviembre de 1887, Stretford, Lancashire – 23 de febrero de 1976, Glossop, Derbyshire) que, a sus 47 años, cuida a su madre, mujer posesiva y absorbente.

La Sra. Lowry e hijo tiene un guion escaso y ele­mental que en manos de un director primerizo como Noble no termina de conseguir lo que pretende: retratar a un hombre gris que retrata la vida gris con te­són, talento, sensibilidad y melan­co­lía: 1.000 cuadros y 8.000 dibujos. Sol­tero y misántropo, Lowry busca la pro­ba­ción de una madre que se resiste a reconocer el oficio pictórico del hijo a quien tiene sometido. Y sueña con que su obra sea conocida en Londres.

La película está bien hecha, los actores son buenos, la foto del catalán Civit lo­gra atmósferas pictóricas y la música del escocés Craig Armstrong (Gatsby, Lejos del mundanal ruido) es apañada, pe­ro el guion de Martyn Hesford es más apropiado para un capítulo de una miniserie que para un largo.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Josep M. Civit
  • Montaje: Chris Gill
  • Música: Craig Armstrong
  • Duración: 91 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: VerCine
  • Reino Unido (Mrs. Lowry & Son), 2019
  • Estreno: 12.2.2021
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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor