· El evento que recuerda La tragedia de Peterloo es un mitin político en el que se reunieron 60.000 personas, hombres, mujeres y niños, para escuchar a sus oradores reclamar representación parlamentaria según lo estipulaba la constitución.

Manchester, 1819

Comienza la película con unos largos planos de un corneta inglés en la batalla de Waterloo. Tras la victoria vemos cómo el parlamento británico no deja de acordar medidas y regalos al duque, mientras el pobre corneta llega a su casa, en Manchester, famélico, agotado y sin un céntimo. Estamos ante una de las primeras crisis económicas de la historia contemporánea; la primerísima revolución industrial. Manchester es rica en telares, la mano de obra es barata, los obreros no entienden por qué todo su sudor no les permite dar de comer a sus hijos, y tampoco entienden por qué no tienen representación parlamentaria. El evento que recuerda esta película es un mitin político en el que se reunieron 60.000 personas, hombres, mujeres y niños, para escuchar a sus oradores reclamar representación parlamentaria según lo estipulaba la constitución. Las autoridades disolvieron dicha manifestación con cargas de caballería que provocaron unos quince muertos y cientos de heridos.

Hablando con el director sobre esta película quise puntualizar diversos aspectos, el primero fue el origen de esta película. Él insistió en que siendo de Manchester conocía la historia, a pesar de que es un hecho que no se enseña en los libros y siempre ha sido silenciado; pero que le habría interesado igualmente ya que él siempre habla de gentes normales que se comportan como personas normales; esto también es cierto en La tragedia de Peterloo, con todo su empaque.

Vuelvo a la carga con eso de la gente normal; en la versión original se escuchan diversos acentos y también diversa corrección gramatical y semántica. Leigh hace un interesante comentario sobre el habla y la personalidad y explica que ese afán de verismo en sus personajes es lo que le ha llevado a trabajar sólo en Gran Bretaña y solamente en inglés. Termino este capítulo hablando que si bien el pueblo me parece bien retratado, las clases altas parecen caricaturas (en realidad utilicé la palabra puppets, marionetas). Reaccionó inmediatamente y dijo que de ninguna manera; podrían parecer desagradables, retorcidos, mezquinos, pero eran indiscutiblemente reales y usted -me dijo-, que no es un niño, puede haber conocido gente así. Tuve que darle la razón, y es cierto que la hipocresía de parte de las clases dirigentes británicas, particularmente entre finales del XVIII y primera mitad del XIX, fueron proverbiales.

La tragedia de PeterlooHablamos entonces de la fotografía, se deshace en elogios de Dick Pope que siempre ha trabajado con él. Dice que no fue previsto pero aquellos magníficos cuadros salieron espontáneamente: él puso a la mujer de su época, con su cofia, en su cocina, junto a una ventana, y parece un Vermeer; claro, añade, Pope es un artista.

La película es larga, rica en anécdotas, cuida los detalles, se preocupa de mostrar a  la gente, pero carece de tensión dramática. De alguna manera es un error, no me cabe la menor duda de que es querido. Leigh sabe perfectamente lo que va a ocurrir, solo muestra el cómo y el quién. Naturalmente eso no es bueno para la taquilla pero resulta un documento fenomenal, conmovedor y se ve bien: casi dos horas y media que se siguen con interés y no se hacen pesadas en ningún momento (si te gusta la historia y te interesa esa época); ahora bien, conviene elegir bien la hora y el estado de ánimo con el que se va a la sala.

Ficha Técnica

  • Dirección y Guion: Mike Leigh
  • Fotografía: Dick Pope
  • Montaje: Jon Gregory
  • Música: Gary Yershon
  • Intérpretes: Maxine Peake, Rory Kinnear, David Bamber, Alastair Mackenzie, Leo Bill, Adam Long, Nico Mirallegro, Teresa Mahoney, Patrick Kennedy, Mark Ryan
  • Duración: 154 min.
  • Público adecuado: +12 años (V)
  • Distribuidora: Diamond
  • Gran Bretaña (Peterloo), 2018
  • Estreno: 10.5.2019
Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.