La verdad de Soraya M.: Implacablemente desgarradora

Kapuyeh, una ignota aldea de Irán, 1986. Soraya es víctima de una cruel conspiración capitaneada por su marido, que culminará en la falsa acusación de adulterio y su correspondiente castigo: la lapidación. Cuando Zahara, la tía de Soraya, se topa con un periodista que llega fortuitamente a la aldea, ve la oportunidad de extender su testimonio a todo el mundo. Ese testimonio es La verdad de Soraya M. Un testimonio tan cruel como conmovedor. Una historia tan implacable como provocadora.

Fiel a los hechos que ya nos contó el periodista Freidoune Sahebjam en su libro The Stoning of Soraya M., el director opta por un recurso narrativo sencillo y útil: el del testimonio a un tercero. Así, Zahara (interpretada por Shohreh Aghdashloo, que aspiró al Oscar por Casa de arena y niebla) cuenta la historia de su sobrina Soraya a un periodista franco-iraní. La mayor parte de la película es, por lo tanto, un largo flashback en el que, por un lado, se recrea magistralmente la vida cotidiana en una aldea iraní y, por el otro, se muestran sin tapujos la brutalidad y la barbarie que desembocan en la cruenta escena final de la lapidación, con claras resonancias de La Pasión de Cristo (no en vano los productores son los mismos).

En mi opinión, el director ha sabido sortear dos errores en los que habría podido caer fácilmente: el maniqueísmo simplón y el regodeo en la violencia por la violencia. Pero lo cierto es que, siendo una fábula clásica del bien y del mal, el elenco de personajes secundarios que fluctúan hacia ambos lados la aleja de todo reduccionismo. Por otro lado, la ambientación, aunque no se ahorre la sangre, nos permite ver lo que hay detrás del dolor: las vidas cotidianas de unos aldeanos y, lo más importante, la libertad añorada, representada alegóricamente en dos ocasiones a través de un paisaje en el que una bandada de pájaros alza el vuelo.

Las interpretaciones dejan sin aliento, sobre todo las de las dos protagonistas, tan naturales como desgarradoras. También conmueve la aparición, aunque breve, de Jim Caviezel, que dota de más peso a la película.

Una hermosa fotografía repleta de contrastes y una música más que correcta, ponen la guinda a esta película a la que le deseas de todo corazón mucha difusión, para vencer así lo que Caviezel, comprometido con una cinta incómoda en una rueda de prensa impactante, consideró el mayor pecado del siglo XX: la indiferencia.

▲  Que logra sacudir la indiferencia.

▼  Que en muchos países se la perderán.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Joel Ransom
  • Montaje: David Handman, Geoffrey Rowland
  • Música: John Debney
  • Duración: 116 min.
  • Público adecuado: +16 años (V)
  • Distribuidora: Festival
  • EE.UU. (The Stoning of Soraya M.), 2008
  • Estreno: 15.10.2010
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