Ladykillers: Barniz Coen

Joel y Ethan Coen no paran, fieles a sus consolidadas señas de identidad. Sus personajes, y un sentido del humor muy por encima del que se encuentra en el panorama de la comedia, han conectado con un sec­tor muy amplio de espectadores y han con­seguido el favor de la crítica: Sangre fá­cil, Fargo o El hombre que nunca estuvo allí fueron premio gordo en Cannes, donde también acaban de presentar Ladykillers. Tal vez, uno de los motivos del buen nivel sostenido en sus películas sea que han contado con el mis­mo equipo técnico desde sus comienzos. Ladykillers hace el número once de la filmografía coeniana y es la primera vez que Ethan firma la dirección (hasta la fecha, un co­metido reservado a Joel) y Joel hace lo mis­mo en la producción (firmada siempre por Ethan). En todo lo demás los títulos de crédito siguen inalterados, Deakins en la fotografía, los propios hermanos Coen en el mon­taje (firmado con el seudónimo de Rode­rick Jaynes). La música sigue en manos de  Burwell, que ofrece una magnífica muestra de música afroamericana, desde temas clásicos de gospel hasta el hip-hop.

Los Coen insisten en su gusto por utilizar como plantilla el cine clásico de género para luego reinventarlo. En Ladykillers han elegido la comedia negra de los años 50, pero esta vez más que reinventar el género lo barnizan con la fórmula Coen, que revela una notable conciencia de ellos mismos y su cine.

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Una estricta anciana alquila una habitación de su casa a un pomposo director de orquesta. Pero la verdadera personalidad de este amante de la música gótica es la de un bandido que, tras esa tapadera, esconde una banda de ladrones que planean robar el Bandit Queen, un casino flotante del Mississippi. Con el acostumbrado prólogo (cada plano que eligen está justificado en la historia) los Coen nos presentan el escenario, Mississippi, y a los personajes que se moverán por él durante la película. Lo mejor, con mucho, es un guión agilísimo. La idea de este proyecto comenzó con un encargo para dirigir el remake de El quinteto de la muerte, el peliculón de Mackendrick del 55. El resultado es una muy divertida comedia negra con todos sus in­gredientes clásicos: la banda, el plan y el ro­bo. El peso cómico recae en los personajes, una panda de malhechores patosos, unos irremediables perdedores en los que se mezcla la ma­licia y un singular código ético. La verdad es que Ladyki­llers no está a la altura de Far­go o Barton Fink, pero seguirá gustando a los incondicionales de los Coen, y permite dis­frutar de un Tom Hanks desmelenado.

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Ficha Técnica

  • Fotografía: Roger Deakins
  • Montaje: Roderick Jaynes
  • Música: Carter Burwell
  • Distribuidora: Buena Vista
  • Estreno en España: 21.05.2004

EE.UU., 2004

Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor