Las crónicas de Riddick: Entre Dune y Star Trek

Llega la secuela de Pitch Black (2000) con nuevas aventuras galácticas del fugitivo Richard B. Riddick. En esta ocasión, el director y guionista David Twohy (49 años), firmante de los libretos de El fugitivo y Waterworld, ha contado con un presupuesto de 105 millones de dólares, cinco veces mayor que el de Pitch Black. El dinero se nota -mucho- en la calidad del diseño de producción (decorados, vestuario, efectos visuales) y en las transformaciones realizadas en las localizaciones al aire libre de Vancouver (Canadá).

El inefable Diesel (empieza a tener gracia este tipo con cara de yunque y músculos hasta en las cejas) es un antihéroe de manual, un furiano pasota y chulo como él sólo, que muy a su pesar es el Elegido, la esperanza de un universo asolado por los temibles necróferos, el ejército de comedores de almas que lidera el estreñido Lord Marshal. Tiene gracia el dinámico guión, que sabe enmascarar las carencias de una historia de ciencia ficción de escasísimo nivel. Ayu­dan varios gags bastante divertidos, que impiden que uno se tome muy en serio lo que está viendo. Hay acción y mamporros a manta, al son de una música muy eficaz de Revell (Dare­devil, Daño Colateral, Dune, Titan AE).

En el reparto, junto a Diesel, una taimada y elegante Thandie Newton, la debutante francesa Alexa Dávalos y un discreto Karl Urban (Eomer en El Señor de los Anillos). Judi Dench se ocupa de una especie de vidente y se lo pasa bien.

Las crónicas de Riddick es una película amena e imaginativa, a caballo entre Dune y Star Trek, que no se recrea en la violencia, cosa muy de agradecer, porque de ese modo tienen más espacio la acción y la aventura.


Las crónicas de Riddick (The Chronicles of Riddick)

EE.UU., 2004

Ficha Técnica

Fotografía: Hugh Jonson Montaje: Martin Hunter, Dennis Virkler, ACE Música: Graeme Revell Distribuidora: UIP Estreno en España: 04.09.2004