Las novias de mi novio: Telebasura y bocatas de chorizo

Stacy Holt (Brittany Murphy) sueña con trabajar en una productora asociada en un reality show que presenta la veterana Kippie Kann (Kathy Bates). Se encuentra frustrada porque su novio Derek (Ron Livingston), representante de un equipo de hockey, se niega a hablar de sus relaciones pasadas. Un día, de manera casual, Stacy accede a la palm de su novio y, alentada por su taimada colega Barb (Holly Hunter), se decide a saber de las ex novias de su novio.

Nick Hurran (Funerarias S.A.) compone un irregular «mix» para contar de forma muy televisiva una alambicada historia romántica con el telón de fondo de la lucha -con cuchillo entre los dientes- para escalar en el mundo de la televisión y atraer a las audiencias a cualquier precio. El batiburrilo recurre a un cargante histrionismo interpretativo y, sin el menor rubor, toma prestados elementos de películas como Armas de mujer y Al filo de la noticia, y también de series de TV como Ally McBeal, Friends y Sexo en Nueva York.

El clímax en el reality no está nada mal pero, para llegar hasta ahí, hay que sufrir la melosa y tontona voz en off de una protagonista exasperante, todo mohines y poses artificiosas, con una delgadez verdaderamente preocupante, que te obliga a mirar cada tres por dos si llevas en el bolsillo un bocata de chorizo que ofrecerle a la muchacha, todo ojos y boca.

Holly Hunter se parodia a sí misma y Kathy Bates repite un personaje que ha interpretado cien veces. Muy bien las secundarias, especialmente Joyce, la pecosa cocinera pelirroja de ojos verdes, que interpreta con gran soltura Julianne Nicholson. Ojo a esta chica.


Las novias de mi novio (Little Black Book)

EE.UU., 2004

Ficha Técnica

Fotografía: Theo van de Sande Montaje: John Richards Música: Christophe Beck Distribuidora: Columbia

Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete
Reseña
s
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor