La última bandera: 30 años no es nada y… es todo

· La última bandera es una buena película de Linklater en uno de sus ejercicios reflexivos sobre el tiempo, que esta vez se sirve de una novela célebre de Ponicsan que llevó al cine Hal Hasby (The Last Detail). 30 años después, los tres exsoldados se reencuentran impotencia.

Linklater (Antes del anochecer) construye con La última bandera una buena película con materiales bastante curiosos, por una parte, pero absolutamente dentro de su universo narrativo, por otra. Darryl Ponicsan escribió una novela en 1970, The Last Detail, que tres años después llevó al cine Hal Hasby con Jack Nicholson, Otis Young y Randy Quaid como protagonistas. Es cine de autor setentero con vitola de pequeña joya.

Last Flag Flying es una novela escrita por el propio Ponicsan en 2005 que retoma a los personajes y los sitúa en diciembre de 2003. Doc (un excelente Steve Carell) acaba de perder a su único hijo en la guerra de Irak. Y después de tres décadas sin ver a sus dos colegas, acude a ellos para pedirles que le ayuden a enterrar al hijo muerto.

Tres grandes actores en una película muy de Linklater, con preguntas sobre la vida, la muerte, lo correcto… y sobre el tiempo. Porque ese es el gran tema de Linklater. Su cine es un escáner sociológico de un tipo que aparentemente no toma partido, una especie de notario escéptico. La película tiene garra, está bien contada y tiene una estructura de road movie que funciona. Como en casi todo el cine de Linklater sobran 30 o 40 minutos, la mitad de autocomplacencia.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Shane F. Kelly
  • Montaje: Sandra Adair
  • Música: Graham Reynolds
  • Duración: 124 min.
  • Público adecuado: +18 años (D)
  • Distribuidora: Vértigo
  • EE.UU. (Last Flag Flying), 2017
  • Estreno: 2.3.2018
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor