Licorice Pizza: Frescura poética

· Crítica de Licorice Pizza | Estreno 11 de febrero de 2022.
· Este viaje al corazón de la adolescencia en el Valle de San Fernando, supone un ejercicio nostálgico del propio guionista y director que de algún modo viaja al pasado para reunir recuerdos, vivencias, sensaciones, emociones, aventuras.

No sería ninguna sorpresa que esta película triunfara en los Oscar, logrando los premios a los que aspira: película, dirección y guion original. A sus 51 años el californiano Paul Thomas Anderson tiene un prestigio consolidado como uno de los grandes realizadores vivos y rodantes. Ha ganado en los festivales más importantes: Cannes, Berlín, Venecia.

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Después de la extraordinaria y atormentada El hilo invisible, Licorice Pizza (así llamaban a los discos de vinilo los chavales californianos) supone un cambio de registro para usar un tono que solo se había empleado hace ahora 20 años en la entrañable y siniestra Punch-Drunk Love (Embriagado de amor) y de un modo incidental.

Este viaje al corazón de la adolescencia en el Valle de San Fernando, dentro del área metropolitana de Los Angeles, supone un ejercicio nostálgico del propio guionista y director que de algún modo viaja al pasado para reunir recuerdos, vivencias, sensaciones, emociones, aventuras. Corre el año 1973, Nixon está en el poder y la crisis del petróleo estalla afectando a un país en el que el coche es herramienta imprescindible.

Hay un tono divertido y desenfadado que puede provocar en un espectador poco atento la sensación de que es una obra menor o incluso un capricho del director. Y no es ninguna de ambas cosas, porque el libreto que se maneja y la manera de contarlo es sencillamente formidable. Anderson ha elegido a dos actores protagonistas que hacen un trabajo magnífico y que además tienen la ventaja de ser caras nuevas. Los secundarios, incluyendo estrellas como Sean Penn, Bradley Cooper y Tom Waits, están chispeantes.

Alana Haim es una vieja conocida de Anderson que ha rodado nada menos que seis vídeos musicales al grupo Haim, del que Alana es solista y que forma con sus dos hermanas. Cooper Hoffman es hijo del actor que más veces ha trabajado con Anderson, el malogrado Philip Seymour Hoffman. Hay una frescura poética, llena de naturalidad, en sus interpretaciones que permite secuencias que quedarán entre las que mejor retratan ese momento en el que el amor se abre paso y nos despega del tiempo y del espacio.

Porque creo que nadie tendrá la menor duda que la secuencia en la que los protagonistas se conocen en el primer día de instituto es un prodigio narrativamente hablando. Como lo son otro puñado que no detallo para que el espectador se las encuentre y ría tan a gusto como yo.

Ciertamente sobra metraje y las digresiones dañan el conjunto, cosa que no ocurre en Belfast, la película hasta cierto punto simétrica de Branagh.

La fotografía del propio Anderson y Michael Bauman -miembro de su equipo en películas anteriores desde 2012- es inteligente porque mira todo lo que acontece con el espíritu de los años 70.

Ficha Técnica

  • Fotografía: P. T. Anderson, Michael Bauman
  • Montaje: Andy Jurgensen
  • Música: Jonny Greenwood
  • Duración: 133 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Universal
  • EE.UU., 2021
  • Estreno: 11.2.2022
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