· Little Boy juega con las cartas boca arri­ba: estamos ante un emotivo drama que habla so­bre la paternidad, la vida, la muerte, la fe y las obras de misericordia.

Mensaje positivo

Estados Unidos. Años 40. Pepper Flint es un chaval ba­jito que queda destrozado cuando su padre desaparece combatiendo en la II Guerra Mundial. Animado por los curiosos consejos del párroco del pueblo, trata­rá de no perder la fe mientras espera el regreso de su pa­dre.

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Segunda película del tándem formado por los mexicanos Alejandro Monteverde y Eduardo Verástegui, que se estrenaron con Bella, un drama que contaba las dificultades de una chica joven, soltera y embarazada. Como en Bella, Monteverde dirige y es el autor del guion, junto con Pepe Portillo, mientras que Eduar­do Verástegui -además de interpretar un pequeño papel- ejer­ce como productor y alma del proyec­to. Verástegui confiesa que, en su labor al frente de su productora Metanoia Films, busca «películas familiares que hagan el mundo mejor». El atractivo actor es rotundo al manifestar que su objetivo es promover historias que no solo entretengan sino que enseñen, que hagan que el espectador se lleve algo positivo.

En ese sentido, Little Boy juega con las cartas boca arri­ba: estamos ante un emotivo drama que habla so­bre la paternidad, la vida, la muerte, la fe y las obras de misericordia. No es fácil hablar de estas realidades en la pantalla grande sin hacer un pastiche y se nota que MonteverdeVerástegui se han tomado su tiempo pa­ra que la película, sin perder su carácter didáctico, as­piracional e incluso catártico, no dejara nunca de ser cine. Para eso, además de cuidar la historia, han mi­mado todos los elementos que la rodean. La cinta cuen­ta con un reparto internacional de primer nivel: des­de el expresivo y jovencísimo debutante –Jakob Sal­vati– al que encontraron después de un exhaustivo cas­ting, hasta los veteranos Tom Wilkinson y Emily Wat­son. La fotografía -muy trabajada- y la puesta en es­cena son otro acierto. Y también funciona la mezcla de realidad teñida de fantasía, propia de la imaginación de un niño, que es quien nos cuenta la historia.

Todos estos elementos, unidos a un guion que trata con naturalidad cuestiones de calado como la necesidad del perdón, el valor de la fidelidad o la importancia de la familia van fluyendo y construyendo una pe­lícula que envuelve al espectador y hace que sus pre­juicios ante el cine con mensaje -si es que los tie­ne, como es el caso de quien escribe estas líneas- de­sa­parezcan o al menos cedan ante la fuerza de la his­toria y de los personajes.

Y, por cierto, hablando del espectador, hay muchas po­sibilidades de que el productor lo lleve al huerto y, cuan­do acabe la película, como afirma Verástegui, es­té un poco más motivado a ser parte de la solución en vez de ser parte del problema. Objetivo cumplido, que di­ría el actor mexicano.

Ficha Técnica

  • Dirección: Alejandro Monteverde
  • Guion: A. Monteverde, Pepe Portillo
  • Fotografía: Andrew Cadelago
  • Montaje: Fernando Villena, Joan Sobel
  • Música: Stephan Altman, Mark Foster
  • Intérpretes: Jakob Salvati, Emily Watson, Kevin James, Tom Wilkinson, Cary-Hiroyuki Tagawa, Eduardo Verástegui, Ben Chaplin
  • Duración: 100 min.
  • Público adecuado: +12 años (V)
  • Distribuidora: European Dreams Factory
  • México, 2015
  • Estreno en España: 30.10.2015