Lluvia de albóndigas: Nubosidad variable

Como preludio del tiempo navideño comienza a llegar a los cines una serie de películas dirigidas al público infantil como Planet 51Cuento de Navidad o la más reciente Lluvia de albóndigas. Con un argumento sumamente atractivo, la nueva aventura de Sony Pictures Animation –Locos por el surf, Colegas en el bosque– se basa en un libro para niños escrito en 1978 por Judi Barrett.

A partir de la historia del joven científico Flint Lockwood, se narra la vida de un pueblo que sobrevive a base de su único producto estrella: la sardina. El hartazgo popular y la fabulosa imaginación del muchacho darán lugar a una situación sin precedentes que provocará un peculiar cambio meteorológico.

De la mano de los directores debutantes Phil Lord y Christopher Miller, creadores de la serie animada de MTV Clone High y productores ejecutivos de Cómo conocí a vuestra madre, Lluvia de albóndigas tiene aspectos interesantes y detalles atractivos. Con todo, después del visionado de un tráiler sumamente prometedor, al afrontar el conjunto del filme se aprecia un logrado inicio cómico, un puñado de escenas brillantes, ciertos gags muy conseguidos y… el resto se resuelve con una serie de premisas demasiado simplistas.

Si bien muchos de los mensajes pedagógicos que incluye la película son loables, su puesta en escena es excesivamente naíf y estereotipada. Hoy día, gracias al trabajo de estudios de animación como Pixar, Ghibli y en ocasiones Dreamworks, los filmes para niños pueden contener una serie de mensajes educativos sin resultar fastidiosamente obvios.

Es en esta faceta, y en la linealidad plana del desarrollo de sus personajes, donde esta producción muestra más fragilidad. A pesar de las impresionantes lluvias gastronómicas, de los tornados, de los guiños al slapstick, de las construcciones de gelatina o los ositos de gominola con instintos homicidas, Lluvia de albóndigas se recrea excesivamente en una serie de gags que sólo podían funcionar una sola vez, véase los relativos a Baby Brent, a Manolo o al alcalde. Interesante en el apartado técnico, el filme no está a la altura de su más clara competidora –Planet 51-, aunque no por ello quede desprovisto de encanto.

Desde una perspectiva local, la película tiene el problema añadido de una mala elección de doblaje. En su intento por lograr un gancho para atraer al público, la distribuidora ha contado con la voz de Flipy, el científico del programa de televisión El hormiguero. Al igual que sucedía con Space Chimps: Misión espacial o con El espantatiburones, la decisión de elegir a un personaje público y no a un doblador va en detrimento de la relación empática entre el espectador y el personaje.

Entretenida, brillante en algunos momentos, Lluvia de albóndigas es el conato de una idea que podría haber dado lugar a una espléndida película pero que se queda a medio camino. Al igual que en su título original, el film ofrece una previsión que evoluciona de manera demasiado variable.


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El escaso desarrollo de personajes.

Ficha Técnica

  • EE.UU. (Cloudy with a Chance of Meatballs, 2009)
  • Mark Mothersbaugh
  • Sony
  • 90 minutos
  • Todos
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