Lola Montes: Una mujer en la cuerda floja

Se reestrena la última película del alemán Max Ophüls (1902-1957), la única de su filmografía en color, una historia de lujo aristocrático y oropeles circenses para la que eligió el cinemascope. Lola Montes, estrenada en 1955, con una deslumbrante Martine Carol como protagonista, fue remontada contra la voluntad del director, por unos productores alarmados por el poco éxito que tuvo la película.

El biopic sobre Eliza Rosanna Gilbert, nacida en Irlanda en 1817 y muerta en Nueva York en 1861, conocida con el nombre artísitico de Lola Montès, tiene un guión pobre. Lo digo porque la cinta es un disfrute audiovisual pero la historia (basada en la novela de Cecil Saint-Laurent) da poco de sí y el guión no acierta a trasladarnos las luces y las sombras de la vida de esta bailarina oportunista y tenaz, devoradora de hombres, amante de reyes, músicos, militares, empresarios y demás personajes con dinero. Siempre rodeada de gente, siempre sola.

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Si la idea del montaje paralelo circo-remembranzas es muy buena, parece claro que el personaje de Lola, una femme fatal precozmente educada para seducir a los hombres por el ejemplo de su propia madre, daba para mucho más, sobre todo si se piensa en los logros de Ophüls en los retratos femeninos de películas anteriores.

Es como si Ophüls -siempre fue un hombre de teatro que intentó hacer un cine meticuloso que no fuese teatral por el dinamismo de la planificación y el movimiento de la cámara- estuviese demasiado pendiente de la bella puesta en escena y olvidase la profundidad psicológica de un personaje que termina siendo un muñeco, muy atractivo pero un muñeco. Es sorprendente que prescinda de las peripecias americanas y del terrible final de la vida de Montès en Nueva York, que solo queda sugerido en la magistral secuencia de cierre, una verdadera maravilla. Entiendo que no era fácil contarlo pero, la verdad, lo que cuenta Ophüls es una opera que quiere ser, a la vez, italiana y alemana… y la mezcla no termina de funcionar.

Con todo, lo que hicieron los productores (un montaje cronológico) fue un desatino y un abuso. La copia restaurada hace justicia a una buena película, excelentemente rodada, que a mi juicio está por debajo del nivel de otras películas de Ophüls como Carta a una desconocida, Madame de…, La ronda, El placer y Almas desnudas. Lola Montes fue motivo de amargura para los últimos días de Ophüls; reivindicada por los hombres de Cahiers que salieron en defensa del director alemán, se convertiría en una película célebre por aquello del malditismo. Sinceramente, creo que si no hubiese sido tan mal recibida y los productores la hubiesen respetado hoy sería menos prestigiosa.


Arriba: La bellísima puesta en escena.

Abajo: El esquematismo del guión.

Ficha Técnica

  • País: Francia (Lola Montès, 1955)
  • Fotografía: Christian Matras
  • Montaje: Madeleine Gug
  • Música: Georges Auric
  • Duración: 110 min. +16 años (Temática)
  • Distribuidora: Vértice
  • Estreno: 9 abril 2010
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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor