Los Ángeles de Charlie. Al límite: Sin novedad en el frente

Los Ángeles de Charlie. Al límite | Una nueva misión para Natalie (Diaz), Alex (Liu) y Sanders (Barrymore), los Ángeles de Charlie. Hay que recuperar dos anillos de plata que han sido robados y no son lo que parecen: juntos pueden revelar las nuevas identidades de todos los acogidos al Programa Federal de Protección de Testigos. Una información que puede llegar al mercado negro y traer peligrosas consecuencias. Las chicas de Charlie, aguerridas y maestras en el arte del disfraz, tendrán que recuperarlos y descubrir quién anda detrás del robo.

Los que tengan decidido ir al cine a pasar el rato con estas tres chicas espectaculares pueden ir comprando una bolsa isoterma -por aquello de los calores- para dejar en remojo el cerebro mientras permanecen en la sala. El espectáculo se consagra en cuerpo (mucho) y alma (escasa) al lucimiento del explosivo trío femenino que salta, lucha y casi vuela en escenas de acción trepidantes, que la cámara-batidora (manejada por Russel Carpenter ganador de un oscar por Titanic) ralentiza, detiene y congela con giro de 360 Matrix style. Todo arropadito por una música que repite con Les Luthiers: quién piensa, pierde.

En Los Ángeles de Charlie. Al límite reincide el director de la primera entrega, McG´S, que no necesita empeñarse para que creamos que viene de hacer vídeoclips y publicidad. Las órdenes las cumple como un león, y la verdad es que no se preocupa de mucho más que del insistente y nada sutil repaso anatómico de las resultonas protagonistas, que no tienen la gracia de las chicas de la tele, menos aparatosas, pero más hermosas, porque en eso de la hermosura no todo va a ser cuestión de medidas y atrevidos vestuarios a la baja. Mucho tiene que ver lo que no se consigue con dietas y gimnasio: la inteligencia, el carácter, la personalidad. En eso el guión manda, y de guión no anda muy sobrada esta película.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Russel Carpenter
  • País: EE.UU.
  • Año: 2003
  • Distribuidora: Columbia