Los mejores años de nuestra vida: 8 Oscar merecidos

Todo arranca cuando tres soldados norteamericanos regresan a casa tras la II Guerra Mundial. Coinciden en un avión que les llevará a casa; allí empezarán su etapa de reincorporación a la vida civil. Una etapa que William Wyler retrata con su habitual estilo invisible, cuyo mayor mérito consiste en adaptarlo a las historias, lo cual le convierte en un director-artesano de lujo. Si repasamos su filmografía encontramos que en su haber se encuentran “pequeñeces” como Ben-Hur (1959), La loba (1941), Jezabel (1938) o La señora Minniver (1942), que hacen de este director uno de los más grandes.

Ocho Oscars consiguió esta película en la cosecha del 46, incluyendo mejor película y director. Wyler narra una historia a tres bandas, para lo cual apoya la composición en hermosos planos de amplia profundidad de campo, porque, aunque la acción aparentemente principal transcurre en primer plano, lo realmente importante se desarrolla en la distancia. Por ello, nada mejor que contar en la dirección de fotografía con Gregg Toland, aquel cámara que inventó la profundidad de campo junto a Orson Welles en Ciudadano Kane.

Wyler describe las acciones con un tono melodramático, pasando de lo cómico al drama con gran sutileza. La misma sutileza con la que sabe sacar partido de sus actores, con gran generosidad en la puesta en escena, dejando que la cámara se pose en los gestos y las miradas, aguantando quieta cuando un actor lo único que tiene que hacer es mantenerse en silencio (¡Qué difícil es rodar el silencio!).

Para la posteridad queda la llegada de los soldados, con esa escena casi insoportable en su dramatismo en que el joven marinero lisiado regresa a casa. Una película que sugiere mucho más de lo que cuenta y que invita al espectador a descubrir cuáles fueron los mejores años de la vida de estos soldados, los anteriores de la guerra, los de la guerra o los de después de ella.

Ficha Técnica

  • Argumento: basado en la novela Glory for Me, de MacKinlay Kantor
  • Fotografía: Gregg Toland
  • Música: Hugo Friedhofer
  • Montaje: Daniel Mandell
  • Vestuario: Irene Sharaff
  • País: EE.UU.
  • Año:1946
  • Duración: 172 minutos
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Reseña
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Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden