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Los odiosos ocho

Tarantino desperdicia una oportunidad con una cinta cansina y reiterativa

Los odiosos ocho

Los odiosos ocho: El cansino fílmico

· No es algo nuevo, pero en Los odiosos ocho el autobombo se multiplica por ocho y, claro, resulta espacialmente odioso.

Tres horas de verborrea ralentizada y enclaustrada emplea Quentin Tarantino para demostrarnos que -además de en las entrevistas y en el cuidadísimo material promocional que prepara con todo tipo de estrategias para vender su cine- es capaz de darse besos y abrazos en su octava película y de hacerlo con los arrobos y fervorines embelesados de sus fans más incondicionales para fruición de sus fans más incondicionales.

No es algo nuevo, pero en Los odiosos ocho el autobombo se multiplica por ocho y, claro, resulta espacialmente odioso, porque el tipo te restriega por el oído y por la vista (el cinemascope se le queda pequeño y necesita el ultramegamíticorococobumcope) que es muy grande y hace lo que quiere y como quiere.


Cansina y reiterativa, la película es un ejercicio muy propio de Tarantino, sublimado en este caso. Se trata de multiplicar factores de alto rango (fotografía, puesta en escena, música, montaje, interpretaciones) por cero. Y claro, el resultado es cero.

Podríamos dedicar un rato más a explicar que no tendría que haber sido así, que podría haber sido de otra manera, que la película podría ser buena e incluso muy buena, pero no lo haremos. Porque quien vaya a ver la película, lo comprobará por sí mismo. La otra razón es que preferimos seguir escribiendo sobre El hijo de Saúl. Sería estupendo que Tarantino la viese. O no. Casi mejor que no.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Robert Richardson
  • Montaje: Fred Raskin
  • Música: Ennio Morricone
  • Duración: 167 min.
  • Público adecuado: +18 años (VXD)
  • Distribuidora: eOne
  • EE.UU. (The Hateful Eight), 2015
  • Estreno en España: 15.1.2016
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