Inicio Críticas películas Los pasos dobles

Los pasos dobles

Lacuesta gana la Concha de Oro con una película desconcertante. **

LOS PASOS DOBLES, 2011 País: España/Suiza Dirección: Isaki Lacuesta Guión: I. Lacuesta, Isa Campo Fotografía: Diego Dussuel Montaje: Domi Parra Música: Gerard Gil Intérpretes: Bokar Dembele alias Bouba, Miquel Barceló, Alou Cissé alias Zol, Hamadoun Kassogue, Amon Pegnere Dolo 86 m. +18 años (sexo) Distribuidora: Avalon Estreno: 23.9.2011

Lacuesta da un traspiés

- Anuncio -

Un día Miquel Barceló habló al realizador catalán Isaki Lacuesta (Los condenados, 2008) del curioso pintor y escritor fran­cés François Augiéras (1925-1971), una especie de alter ego del artista mallorquín.

El personaje quedó en la mente de La­cues­ta. Pasado un tiempo, el director de La le­yenda del tiempo viaja a África con la inten­ción de rodar una performance sobre la úl­tima representación de Barceló en San­gha (Mali), donde lleva años viviendo y traba­jando. Y allí, se le ocurre sacar partido a la performance, aprovechando los escritos de Augiéras y estableciendo un cierto para­lelismo de ficción entre él y Barceló.

La película arranca con los cuadros de Bar­celó y la historia de Augiéras. Una vez en Mali, el equipo se deja llevar por el asom­bro que le provoca ese país. Y de este mo­do sur­gen los diferentes elementos del puzz­le. Un puzzle con piezas interesantes, que supo­ne un acercamiento a África del equi­po de pro­ducción, que po­dría­mos decir que se olvi­da del espectador. Lo que se cono­ce como el “mal de África” se apo­dera de un relato dis­perso, que mezcla pro­sa y poesía y lo ha­ce más que con pausa con parsi­mo­nia.

La fotografía está bien y es convincente la actuación de los lugareños. La música de Gerard Gil incluye un pasodoble que apare­ce en los créditos con aires de western, sir­ve como leitmotiv en el desarrollo y apare­ce al final en versión “banda municipal”.

La película no sabe por dónde tirar y el es­pectador tampoco. Queda muy lejos la ori­ginal fabulación de Lacuesta en películas como Cravan vs. Cravan, La leyenda del tiem­po y La noche que no acaba. Nos alegra que Lacuesta haya descubierto África y que su amistad con Barceló sea más honda. Pe­ro la cinta es plúmbea y el guión, si lo hu­bo, se debió quedar en la furgoneta. Pe­lí­cula para Zabaltegi, pero Lacuesta ya había colocado allí otra gemela, El cuaderno de barro. En fin, una desmesura.

Sofía López


Sofía López
Sofía López
Profesora universitaria de Cine Español y Estética Musical. Directora Grado Comunicación en Centro Universitario Villanueva