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Mad Max: Furia en la carretera

El australiano Miller vuelve 36 años después a Mad Max, lo versiona y mejora el producto.

Dirección: George Miller Guión: Nick Lathouris, Brendan McCarthy, George Miller Fotografía: John Seale Montaje: Jason Ballentine, Margaret Sixel Música: Junkie XL Intérpretes: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Zoë Kravitz, Rosie Huntington-Whiteley, Nathan Jones, Riley Keough, Hugh Keays-Byrne, Josh Helman, Megan Gale, Richard Norton, Abbey Lee Duración: 120 min. Distribuidora: Warner Público adecuado: +16 años

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Mad Max: Fury Road. Australia-USA, 2015. Estreno en España: 15.5.2015

Dos horas de buen circo

Los 120 minutos de función de circo de volatineros motorizados que entrega Miller funcionan bien. La película es lo que es, una persecución sin apenas cuartel, con unos conflictos y unos puntos de giro netamente clásicos. Al espectador que se deja, le agarra por las solapas y lo zarandea un par de horas.

Y como tal, como un comic circense con chica guerrera (Theron, además de guapa, es muy buena actriz) en casi todos los planos, carbura.

Es hábil la decisión de trasladar el protagonismo a los personajes femeninos, con una heroína líder y su coro. La fotografía de Seale es estupenda y el trabajo de posproducción formidable, porque gracias a él la tocata y fuga luce admirablemente bien en sala, con una imagen y un sonido de alta calidad. Las localizaciones namibias y los 100 millones de presupuesto se notan y dan a la película el exotismo apocalíptico conveniente sin la macarrez de serie B de las películas originales.

Seré breve. Mad Max no es Transformers. Se separa igualmente de tanto cine distópico con adolescentes mesiánicos y diálogos de vergüenza ajena. Miller y sus colegas guionistas han escrito un comic que, dentro de sus limitaciones y de su previsibilidad, tiene equilibrio y marca los tiempos de manera tan  tradicional como eficaz. El dibujo de personajes es bueno y la evolución aún mejor.

Una buena película, simple como el mecanismo de un chupete, elemental como la tortilla de patatas con cebolla. Pero igual es bueno recordar que una buena TDPCC no la hace cualquiera. Es más, la hace muy poca gente. Precisamente por su renuncia a la nouvelle cuisine cinematográfica de las alegres comadres de Hollywood; o al menos, por su aparente renuncia, Mad Max resucita un western de carretera que se había extraviado. Un cine que arranca con Buster Keaton y llega a su esplendor con Spielberg y su Indiana.

Total, que bien. Aunque lo de la poesía y demás ditirambos me parece excesivo.

Eso lo dejo para Keaton.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor