Mademoiselle Chambon: El albañil y la violinista

Mademoiselle Chambon comienza con una comida campestre protagonizada por Jean, su mujer y su hijo. Jean es pequeño constructor, es decir, albañil por cuenta propia. Un día conoce a la maestra de su hijo, una elegante violinista, y sin darse cuenta, se enamoran, sueñan y… se comportan como adultos.

Stéphane Brizé (La ley del mercado) ha realizado una buena adaptación de una novela de Eric Holder que cuenta la historia más antigua del mundo: un hombre se enamora de una mujer, y la cuenta bien, con sencillez y elegancia. Tiene en su haber dos artistas extraordinarios: Sandrine Kiberlain, capaz de transmitir sus pensamientos y emociones con un gesto, una mirada; y Vincent Lindon, uno de los raros actores que actúan con todo el cuerpo y transmite humanidad y calidez.

Mademoiselle Chambon está construida a base de detalles pequeños que reflejan la realidad cotidiana, sin artificio, pero con elegancia. Película hermosa y honrada, obtuvo en Francia el César al mejor guión adaptado.

Lo mejor: Los actores protagonistas.

Lo peor: El retraso en su llegada.

Sinopsis

Jean es una buena persona: buen albañil, buen hijo, buen padre, buen marido. Un día, conoce a Mademoiselle Chambon, la maestra de su pequeño. Él es hombre de pocas palabras, ella pertenece a un mundo muy distinto, pero la fuerza de sus sentimientos es tal que los desborda.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Antoine Héberlé
  • Montaje: Anne Klotz
  • Música: Ange Ghinozzi
  • Duración: 101 min.
  • Público adecuado: +18 años (X-)
  • Distribuidora: Karma
  • Francia, 2009
  • Estreno: 25.3.2011
Reseña
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.