Malabar Princess: El niño y el glaciar

Gilles Légrand debuta como director. Antes ha tenido experiencia co­mo productor (Dogora-ouvrons les yeux, 2004, Le nouveau Jean-Claude, 2002, entre otras), y quizás por eso se atreve con una cinta arriesgada para estrenarse como director. Malabar Princess es un melodrama destinado a público familiar, rodado al aire libre en bellas localizaciones alpinas, en el entorno del Mont Blanc. Una de esas películas dulces y emotivas que la crítica tiende a destrozar o a despreciar. Una de esas películas necesarias, porque los niños también tienen derecho a ir al cine…

Tom, un niño de 8 años, hila la historia: él es la historia, pequeña y grande como el corazón de su protagonista. La interpretación del pequeño Jules Angelo Bigarnet logra la compasión del más áspero de los espectadores, cuya paciencia es puesta a prueba de manera similar a como le ocurre al resignado abuelo (Jacques Villeret), al padre y a la maestra. Desaparecer no significa morir: es algo que tiene claro el terco Tom, que no se resigna a la desaparición de su madre en un glaciar del Mont-Blanc hace ya cinco años.

- Anuncio -

La fotografía de Yves Angelo es clave. Los sobrecogedores paisajes podrían «comerse la historia», pero no ocurre así gracias a una planificación muy inteligente que evita la postal. Ciertamente hay algunos excesos en forma de ensoñación, pero ya se sabe que un niño necesita evadirse y que a los niños les gustan los momentos emotivos.

Malabar Princess se estrenó en Francia el 5 de marzo de 2004, dos semanas antes que Los chicos del coro, la aclamada película de Barratier, con la que comparte tono y destinatario. Desgraciadamente, no abunda este tipo de cine en Europa, y menos aún en Es­paña. Cine tierno, emotivo, bonito, muy hermoso de ver y escuchar.

Cristina López Navas

Ficha Técnica

  • País: Francia, 2004
  • Fotografía: Yves Angelo
  • Montaje: Andréa Sedlackova
  • Música: René Aubry
  • Distribuidora: Festival
Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete