Mandela: Del mito al hombre | El camino largo

Mandela: Del mito al hombre | El director de «Las hermanas Bolena» versiona la autobiografía de Mandela en una película que no termina de funcionar.

Nelson Mandela murió hace poco más de un mes, a los 95 años. Basada en la autobiografía de Mandela (es­crita con la ayuda del norteamericano Richard Sten­gel) y avalada por la familia del que fuera presidente sudafricano, esta producción británica la dirige Justin Chadwick (Manchester, 1968), conocido por sus trabajos en televisión (tiene una buena versión de Ca­sa desolada para la BBC en 15 capítulos) y por Las her­manas Bolena, un largo con guión de Peter Morgan, que resultó ser una notable e inteligente versión fíl­mica del libro de Philippa Gregory.

Un peso pesado, William Nicholson, ha sido el guio­nis­ta elegido para adaptar las memorias de Mande­la publicadas en 1994. Antes había escrito Tierras de pe­numbra, la popular Gladiator y El primer caballero. No es fácil retratar la vida larga de un personaje que pa­só 27 años en prisión, entre los 46 y los 73. En estos ca­sos, el cine convencional tiene un problema para man­tener la intensidad del relato, y por eso tiende a cen­trarse en un momento de especial relieve en la vida del personaje. No pongo el parche antes de la herida, sim­plemente me ha­go cargo de la dificultad de un trabajo.

Nicholson parece haber tenido en cuenta que las dos pe­lículas precedentes (Adios, Bafana de Billie August en 2007 e Invictus de Clint Eastwood en 2009) ha­bían abor­dado el encarcelamiento y la llegada a la pre­si­den­cia de Mandela, con el Mundial de Rugby de 1995 como mo­mento estelar. De alguna ma­nera, y es ló­gico, el núcleo central de la película de Chad­wick es la relación con su segunda esposa, Winnie; y, a la vez, la lucha de am­bos para que el país superase el apar­theid y se convocasen unas elecciones con voto universal.

Nicholson no logra armar bien el relato de 140 minutos, quizás porque abarca demasiado, pero todo lo que cuenta es interesante y conmovedor, aunque hay pro­blemas con el ritmo. La atronadora música de Alex He­ffes es casi siempre un estorbo, con una grandilocuencia inoportuna, que quiebra la fluidez de la histo­ria y no casa para nada con el material rodado.

Idris Elba compone bien al personaje (no hay que ol­vidar que Mandela practicó en boxeo como deporte de mantenimiento), en un retrato concebido para un pú­blico muy amplio que cuenta con la dificultad añadida de un personaje que se caracterizó por no exteriorizar sus sentimientos, por colocarse una especie de más­cara y lanzar desapasionadamente su impresionan­te discurso de perdón y reconciliación como única vía pa­ra sacar al país del atolladero de la injusticia y la vio­lencia.

El diseño de producción está bien y la factura es acep­table. La película no ha funcionado en Estados Uni­dos, donde no ha pasado de los 8 millones de recaudación desde su estreno en el pasado 29 de noviembre, cosa significativa porque Mandela es allí un per­sonaje muy admirado por todos. Lo que esperan sus pro­ductores es que el trabajo de Idris Elba pueda ser re­compensado en los Oscar y la cinta cuente con una se­gunda oportunidad.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Lol Crawley
  • Montaje: Rick Russell
  • Música: Alex Heffes
  • Distribuidora: Warner
  • Público adecuado: +16 años (S)
  • Estreno en España: 17.1.2014

Reino Unido, Sudáfrica (Mandela: Long walk to freedom), 2013.

Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor