Mansfield Park

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País: EE.UU. Dirección y Guión: Patricia Rozema Fotografía: Michael Coulter, B.S.C. Música: Lesley Barber Intérpretes: Frances O»Connor, Embeth, Jhonny Lee Miller, Alessandro Nivola, Harold Pinter, Lindsay Duncan, Victoria Hamilton.

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Irlanda, ReinoUnido,2000

Llega al cine otra novela de Jane Austen, noticia que ya de por sí constituye un buen augurio. En esta ocasión, además, la directora y guionista Patricia Rozema ha acertado a darle interesantes toques biográficos de la escritora inglesa, completando la novela con otros escritos y cartas de ésta.

Pero en lo esencial, aparte de la enriquecedora anécdota literaria, esta Mansfield Park no difiere demasiado, afortunadamente, del resto de las adaptaciones de Austen: hay recreación de época, una sugerente Inglaterra de principios del XIX; hay intriga amorosa, sutilmente desarrollada sobre agudos diálogos, gestos casi imperceptibles, miradas fugaces…; y hay, por encima de todo, una heroína: Fanny Price.

Toda la trama se centra en su magnética persona. Nacida en una familia numerosa y de escasos recursos regatea a la miseria imaginando fabulosas historias. Un buen día marcha a la mansión de Mansfield Park, donde la recibe su huraña tía. La aristocrática familia dueña de la casa la acoge con desdén, dándole un estatus a medio camino entre criada y pariente pobre. Sólo Edmund, el hijo menor de la familia, se apiada de ella. Entre los dos surge una hermosa amistad, sencilla e inocente. Pero pasa el tiempo y Fanny Price se convierte en una mujer culta e inteligente, con un fuerte carácter.

La llegada a Mansfield Park de dos frívolos aristócratas, el donjuanesco Henry y su hermana, marcará el pistoletazo de salida de la época adulta, centrados, por supuesto, en los inevitables enredos amorosos.

Una inteligente realización y la maravillosa interpretación de la actriz Frances O»Connor salva lo que de folletinesco se podía colar en la película. Así, el sentido del humor y la crítica a la hipocresía victoriana quitan el exceso de dramatismo que podría tener la tesis central de la película: la lucha por el amor verdadero merece la pena. Fanny Price lo demuestra con un encanto personal que se lleva por delante convenciones supuestamente inquebrantables.

Ángel Peña