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Maps to the Stars [6,5]

David Cronenberg nos ofrece una despiadada radiografía del lado oscuro de la fama, pero sin el componente irónico y fresco del galardonado Birdman de Iñárritu.

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6Dirección: David Cronenberg Guión: Bruce Wagner Fotografía: Peter Suschitzky Música: Howard Shore Intérpretes: Julianne Moore, Mia Wasikowska, Robert Pattinson, John Cusack, Olivia Williams  

Duración: 111 min. Distribuidora: La Aventura Público adecuado: +18 años (VX+D+)

Map to the stars. Canadá, 2014. Estreno en España: 06.03.2015

Hollywood Babilonia

La filmografía de David Cronenberg tiene la ventaja de que siempre explora nuevos terrenos y nunca se repite, pero mantiene un factor común que es su interés por bucear en el lado oscuro del ser humano. Sexo, violencia, corrupción, poder… son filtrados por una mirada inteligente a la vez que cínica, vigorosa a la vez que provocadoramente hiperrealista, crítica a la vez que ribeteada de nihilismo. Cronenberg tiene algo de Haneke, pero con la sangre más vivaz que la que corre por el Viejo Continente.

Maps to the stars se suma a la lista de películas que ofrecen una demoledora radiografía del mundo de la fama, del infierno que a menudo se oculta tras las estrellas de cine. Recientemente ha sorprendido la fuerza de Birdman, la cinta de González Iñárritu que disecciona las turbulencias del ego de un actor veterano que ya no es lo que fue, pues la edad es un cruel enemigo en Hollywood.

Cronenberg plantea, cómo no, un escenario mucho más sórdido, en el que el veneno de la fama ha picado a un chaval de 13 años, Benjie Weiss, utilizado por sus padres para ganar dinero y para ocultar la tragedia secreta de la familia. Detrás de una historia asfixiante de incestos, homicidios, trastornos psíquicos y desviaciones sexuales, Cronenberg nos hace un retrato del Hollywood de las apariencias, un mundo poblado por depredadores, personas vacías de las que solo queda el maquillaje, inocencias violadas en nombre del éxito y de la fama.

Esta podredumbre está dibujada con trazos luminosos, con una paradójica puesta en escena diáfana en la que la procesión va por dentro. Valga como metáfora la mansión de la familia Weiss, exhibicionista y trasparente, para que todo el mundo vea todo sin ver nada. Pero retratar la esquizofrenia de ese mundo requiere sobre todo de unas interpretaciones muy complejas, que muestren la letal ambivalencia de los personajes. Y en esto Julianne Moore, que encarna a una actriz con tanta ambición como poca autoestima, Havana Segrand, lo hace a la perfección. Por su parte, los hermanos Agatha (Mia Wasikowska) y Benjie Weiss (Evan Bird) que representan brillantemente la inocencia corrompida, son tanto víctimas como protagonistas del mal, y en ellos la película es donde más pone el dedo en la llaga.

El matrimonio Weiss, interpretado por John Cusack y Olivia Williams, personifica el status quo de quienes se han acostumbrado a vivir en la mentira y se han ido vaciando de su dignidad dejando solo rencor y dolor. Por último Robert Pattinson hace de puente con el espectador: acaba de llegar a Hollywood lleno de ilusiones, hace sus pinitos como figurante, escribe sus bocetos de guion y se gana la vida como chofer de limusinas. Aún no está corrompido, pero es cuestión de tiempo, como vemos a lo largo de la película cuando las depredadoras como Havana quieran extirparle cualquier residuo de pureza y honestidad

Juan Orellana

Juan Orellana
Juan Orellana
Profesor de Narrativa Audiovisual. Escritor