Marty Supreme: Experimento narrativo
· Crítica de Marty Supreme | Estreno 30 de enero de 2026.
· El guion se toma muchas libertades, lo que confiere a la cinta una gran originalidad y fuerza, pero termina siendo un lastre.
Marty es el nombre del protagonista, se trata de un joven judío de Nueva York, muy ambicioso y, hay que reconocérselo, con mucho talento: tiene mucha labia, es un gran vendedor (trabaja en la zapatería familiar) y es un formidable jugador de ping pong. Marty sueña con ganar el mundial de ping pong -deporte poco valorado entonces en Estados Unidos-, está dispuesto a todo para conseguirlo, y puede lograrlo. Consigue la ayuda de Kay Stone, una antigua estrella de cine, casada con un acaudalado hombre de negocios que se convertirá en su mentor.
La película, candidata a un puñado de Oscar, tiene muchos detalles interesantes, algunos de ellos muy valiosos. También tiene un gran pero, aunque ahora parece de mal tono no alabarla incondicionalmente. La historia se inspira en la vida de Marty Reisman, héroe de muchos de los eventos aquí narrados. El guion se toma muchas libertades, lo que confiere a la cinta una gran originalidad y fuerza, pero termina siendo un lastre: se supone que la película cubre un arco temporal de nueve meses exactos. Lo que tarda en gestarse un bebé (este comentario tiene su razón de ser). Lo que sucede en esos meses es una historia de locos.
Marty hace planes y los ejecuta a gran velocidad, unos fracasan, otros no, otros se frustran nada más iniciar. Casi todos ellos implican mentiras, fraudes y traiciones, a todos los niveles: económico, sentimental, familiar… incluso el deportivo. Marty posee un mínimo de encanto, lo justo para no resultar repugnante, pero carece de atractivo real. Provoca desastres por donde quiera que va, que afectan a propios y extraños. Parece que nada ni nadie le importa. Es imposible empatizar con él ni con el guion. Se pueden alabar las continuas sorpresas y giros que tiene el libreto, pero resulta que son los de una comedia de Buster Keaton, no las de un drama basado en una historia real. Así se puede mantener la tensión, pero es imposible que esa historia pueda ser cierta. Simplemente todo transcurre tan deprisa que no da tiempo a analizar que algo falla, aunque te das cuenta todo el tiempo de que algo no funciona. En un momento dado deja de hacerte gracia, son 150 minutos, y deseas que termine. Resulta que es difícil darse cuenta de qué quiere contar el director.
Esta opera prima de Josh Safdie -antes había codirigido con su hermano- destaca por su ambientación, por la música y -muy especialmente- por la interpretación de Timothée Chalamet, héroe de Mujercitas, Dune y A Complete Unknown. También supone el regreso a las tablas de Gwyneth Paltrow, aunque su papel no es nada brillante, y tiene una gran banda sonora. En definitiva, un experimento narrativo simpático pero tramposo. Que funciona casi todo el tiempo gracias a la velocidad a la que avanza la acción, pero dice poco, salvo que se valore enormemente la moraleja -nada original- y el previsible desenlace, que llega muy tarde.
Ficha Técnica
- Dirección: Joshua Safdie,
- Guion: Josh Safdie, Ronald Bronstein,
- Intérpretes: Gwyneth Paltrow, Timothée Chalamet, Fran Drescher, Odessa A'Zion, Sandra Bernhard, Kevin O'Leary, Tyler the Creator, Abel Ferrara,
- Fotografía: Darius Khondji
- Montaje: Ronald Bronstein, Josh Safdie
- Música: Daniel Lopatin
- Duración: 149 min.
- Público adecuado: +18 años (X)
- Distribuidora: Diamond
- EE.UU., 2025
- Estreno: 30.1.2026





































