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Matar al mensajero [7]

En esta recreación del enfrentamiento real del periodista Gary Webb con la CIA, Michael Cuesta recupera el estilo de los dramas periodísticos de los años 70.

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Dirección: Michael Cuesta Guión: Peter Landesman Fotografía: Sean Bobbitt Montaje: Brian A. Kates Música: Nathan Johnson Intérpretes: Jeremy Renner, Mary Elizabeth Winstead, Paz Vega, Michael Sheen, Robert Patrick, Tim Blake Nelson, Ray Liotta, Barry Pepper, Andy García, Rosemarie DeWitt Duración: 112 m. Distribuidora: DeAPlaneta Público adecuado: +16 años (VD+)

EE.UU. (Kill the messenger), 2014. Estreno en España: 14.11. 2014

Buen periodismo

Tras dirigir dos vigorosas radiografías pesimistas de la adolescencia –L.I.E.– y la infancia –El fin de la ino­cencia-, el neoyorquino Michael Cuesta se ha ga­nado un merecido prestigio dirigiendo numerosos epi­sodios de series televisivas como A dos metros ba­jo tierra, Dexter o Homeland. Ahora retorna a la gran pantalla con la que es su mejor película: Matar al mensajero. Se trata de la vibrante recreación de la historia real del periodista estadounidense Gary Webb, ganador de dos premios Pulitzer. En 1996, Webb denunció -en el modesto diario californiano San Jose Mercury News- la vinculación de la CIA con la entrada y distribución de cocaína en Estados Uni­dos como medio para financiar ilegalmente a las tro­pas rebeldes nicaragüenses de la Contra, que intentaban derrocar al gobierno sandinista, considerado comunista.

El primer punto a favor de la película es el sólido guión del también neoyorquino Peter Landesman, que logra plenamente dosificar narrativa y dramáti­ca­mente el abundante material documental de los dos ensayos en los que se ha basado: Dark Alliance, del propio Gary Webb, y Kill the Messenger: How The CIA’s Crack-Cocaine Controversy Destroyed Journalist Gary Webb, de Nick Schou. Acierta especialmente Lan­desman al primar la definición de personajes so­bre la propia intriga o sobre las contadas secuencias de acción. En este sentido, su nítido planteamiento ético y dramático da alas a un contenido y efi­cacísimo Jeremy Renner y al impresionante reparto que le acompaña.

Cuesta, además de conjuntar con rigor estas acer­tadas caracterizaciones, las presenta a través de una tensa puesta en escena hiperrealista, en la que, sin renunciar a la intriga -a veces, angustio­sa-, prefiere siempre la veracidad al efectismo. Para ello, recupera numerosos recursos narrativos de los me­jores dramas periodísticos de los años 70 del si­glo pasado, sobre todo de El último testigo (1974) y Todos los hombres del presidente (1976), ambos de Alan J. Pakula.

Quizás un tanto maniquea y pesimista -también en su visión de la conciliación trabajo-familia- e inne­cesariamente deslenguada, la película supone una valiosa exaltación del buen periodismo frente a los abusos del poder, de gran intensidad emocional y con una notable resolución formal.

Jerónimo José Martín

Jerónimo José Martín
Jerónimo José Martín
Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos. Profesor Historia del Cine Animación