Match point

Es una película distinta. Distinta a las que nos tiene acostumbrados Woody Allen. Sobre todo en el sentido de que no es comedia. No hay humor divertido sino cinismo (muchísimo más de lo habitual) aplas­tante

match point

Dirección y Guión: Woody Allen Fotografía: Remi Adefarasin Montaje: Alisa Lepselter Vestuario: Jill Taylor Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers, Matthew Goode, Emily Mortimer, Scarlett Johansson, Brian Cox, Penelope Wilton, James Nesbitt, Alexander Armstrong Distribuidora: On Picture

EE.UU./Gran Bretaña, 2005. Estreno en España: 4.11.2005

La conciencia bajo la alfombra

Es una película distinta. Distinta a las que nos tiene acostumbrados Woody Allen. Sobre todo en el sentido de que no es comedia. No hay humor divertido sino cinismo (muchísimo más de lo habitual) aplas­tante, mucho más de lo que aplasta una gran alfombra persa a una conciencia, si es que alguien -como el protagonista- decide poner su conciencia ahí y lo comprueba, y consigue permanecer ahí sin enloquecer.

Pues esta es la cosa: la breve (aunque la pe­lícula dure un poco más de dos horas) y vertiginosa ascensión de un joven ambicioso, que de profesor desganado de tenis logra alcanzar unas cotas sociales y de riqueza muy excepcionales. Contra viento y marea morales.
Nos situamos en un Londres casi tópico, ese de la gran mansión, de las mesas de blancos manteles impolutos, llenas de ricos manjares, los céspedes eternamente verdes, etcétera…, y una servidumbre dispuesta hasta a mordisquear las uñas del señor cuando esté nervioso.

Los hombres, casi siempre ocupados, ganan muchísimo dinero, y las señoras se aburren con gran estilo o van de compras con el chó­fer.

Pero Match point trata principalmente de jó­venes de hoy, con lo que ese tópico a veces chirría y no encaja en alguno de ellos. En general el tempo de la historia es bastante camouflage: pasan al menos tres años -nacen tres niños en la mansión- y parece que ha pasado un fin de semana… El camuflaje se construye con mucho tiempo roto, mucha escena, una tras otra, todo son alusiones, sugerencias… (hay que estar muy atento: si se te escapa una frase estás perdido).

Eso lleva a que los caracteres estén poco tra­bajados en el papel, en el guión. Menos mal que se cuenta con grandes actores, entre ellos Scarlett Johansson demuestra serlo, o están muy bien elegidos: …Rhys es que ni pintiparado con su cara de perpetua angustia.

Con una imagen Allen habla -y también sus personajes con palabras- de la suerte, mejor que la inteligencia y la valía o el trabajo… ¿Suerte… es eso que muestra la historia de la película? Vayan y vean.

Digamos que triunfa el mal, en ese trocito de celuloide triunfa el mal (triunfa… si es que la suerte es tener la conciencia ahogada y asfixiada bajo una alfombra persa). Como Allen siempre habla de sí mismo, cabe preguntarse: ¿Hay algo de él en el tenista desganado, que tre­pa y tiene la conciencia “alfombrada”?

En todo caso, el lenguaje cinematográfico de Match point parece una lección de imitación de modelos, como en una clase de dibujo… ¿Para hacer a mano? Se diría que sí, pues no se mete a fondo (¿o no sabe ahondar en la conciencia y en el mal?). En tanto que Match point es más una lujosa y cínica historieta exterior, en esa medida es superficial y, quizá por eso, frustrante.