Maudie. El color de la vida | Real como -su- vida misma

· Maudie. El color de la vida. La fuerza de esta película -que con todo es pequeña, por presupuesto, por tono y por pretensiones- está en sus personajes y los actores que los interpretan.

Maudie Lewis (1903-1970) fue una pintora folk muy conocida en Ca­nadá. Desde niña tuvo que pelear con las consecuencias de una severa ar­tritis que deformó sus manos y sus pies. Pero a pesar de estas limitacio­nes, consiguió desarrollar su origi­nal pintura y vivir una -también ori­ginal- historia de amor con final fe­liz al lado de un rudo pero noble pes­cador.

La directora irlandesa Aisling Walsh, muy curtida en la televisión, con­venció a la crítica -y sobre todo al público- en el último Festival de To­ronto con este biopic sumamente fiel a los hechos reales.

La fuerza de esta película -que con todo es pequeña, por presupuesto, por tono y por pretensiones- está en sus personajes y los actores que los interpretan. La actriz bri­tánica Sally Hawkins compone un personaje entrañable con el que es muy difícil no empatizar. Una mu­jer muy consciente de sus limita­cio­nes y que, sin embargo, decide ac­tuar como si éstas no existieran. Consigue vencer así las resistencias pri­mero de sus compradores, después de sus vecinos y, por último, de sus familiares (que ya se sabe que nadie es profeta en su tierra).

Frente a ella, Ethan Hawke, su tos­co marido. Un hombre mucho más limitado y que, sin embargo, co­mo vive encerrado en sí mismo, no es consciente de que se ha convertido en un parásito. Es entrañable cómo se relata esta historia de amor entre personajes muy desvalidos que, apoyándose en el cariño, con­siguen llegar mucho más lejos de don­de cada uno habría llegado por sí mismo.

Pero, por atractivo que sea el relato, sería difícil que la película llegara a buen puerto sin contar con unos buenos actores, máxime cuando todo transcurre entre las cuatro pa­redes de una pequeña cabaña de don­de solo se sale para dar alguna vuel­ta y conocer al escaso núcleo fa­miliar y aldeano.

En definitiva, Maudie. El color de la vida, una agradable dra­me­dia costumbrista, bien interpretada, que nos permite conocer a un personaje de indudable fuerza. Im­prescindible quedarse hasta el fi­nal de los títulos de crédito, donde conoceremos al real matrimonio Le­wis. Unas pocas escenas que permi­ten comprobar que lo que se nos ha con­tado tiene bastante pinta de parecerse a la verdad.

Videocrítica de Maudie. El color de la vida

Ficha Técnica

  • Fotografía: Guy Godfree
  • Montaje: Stephen O’Connell
  • Música: Michael Timmins
  • Duración: 115 min.
  • Público adecuado: +16 años (S)
  • Distribuidora: Karma
  • Canadá (Maudie), 2016
  • Estreno: 23.6.2017
Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete