Me casé con un boludo: Una novela ejemplar

· Juan Taratuto repite con los protagonistas de Un novio para mi mujer y con el guionista Pablo Solarz (His­torias mínimas y la propia Un novio para mi mujer).

Fabián Brando (como Marlon, y no es casual) es, o así lo cree todo el mundo, la estrella de cine más famosa de Argentina; y su ego no cabe en ese gigantesco país: in­capaz de callar, solo hay un tema de conversación, Fabián y su carrera, Fabián y los grandes directores con los que ha trabajado, lo que Scorsese, Eastwood y otros dijeron a Fabián, etc. En un rodaje le toca como compañe­ra Florencia Córmik, actriz inexperta a la que ayuda con ac­titud protectora; surge un romance y un rápido matrimonio. Poco después, Florencia se da cuenta de que aquel personaje que la ayudaba y del que se enamoró no tiene nada que ver con Fabián Brando, aquel era el rol de la película; éste es un boludo narcisista. Dice a sus amigos que va a pedir el divorcio. Fabián escucha aque­lla conversación y, decidido a recuperar a su mujer, pre­para una estrategia digna de un gran actor.

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Me casé con un boludo es una de las películas de mayor éxito en la historia del cine argentino: la cuarta mejor recaudación de la historia, dos millones de espectadores y otros elogios de taquilla. Sin embargo, cualquier crí­tico dirá sin problema que es una cinta irregular, momentos graciosos alternados por «bajadas de tensión», si­tuaciones a menudo poco creíbles, y demás. Todo ello es cierto pero irrelevante, solo significa que no es una pe­lícula redonda, que podría haber sido una genial comedia y se tiene que conformar con ser una cinta muy di­vertida, llena de encanto y cercana al público.

Juan Taratuto repite con los protagonistas de Un novio para mi mujer y con el guionista Pablo Solarz (His­torias mínimas y la propia Un novio para mi mujer). Los cuatro se encuentran cómodos y ello confiere a la pe­lícula una solidez que supera cualquier otro defecto y per­mite al guionista unas licencias que serían intole­ra­bles en otro guion o con otros actores: es evidente que al­gunas situaciones rozan el absurdo, pero también es evi­dente que guionista, director y actores lo saben y apues­tan por el encanto de los personajes y el interés de la historia para superar el escollo, y lo logran: Suar y Bertuccelli sacan el máximo partido a los diálogos de So­larz.

Por otra parte, la película habla de problemas (crisis) ma­trimoniales que todo el mundo conoce y de cómo superarlos. En este caso, no tanto del egoísmo -evidente- de uno de ellos, sino de la imagen ideal que se tiene del no­vio/a antes del matrimonio. Viene a decir, con sentido común, que es lógico que al principio uno se esfuerce por dar lo mejor de sí; después de la boda hay que seguir es­forzándose y seguir dando buena cara.

Adornando este discurso con momentos graciosos, con críticas mordaces al mundo del cine, periodismos y a diversos egos, Taratuto consigue una película sencilla, sin pretensiones y atractiva.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Julián Apezteguia
  • Montaje: Pablo Barbieri
  • Música: Dario Eskenazi
  • Duración: 100 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: A Contracorriente
  • Argentina, 2016
  • Estreno: 26.5.2017
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Reseña
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.