Melancolía

Una de las películas más flojas de Von Trier, que intenta disimular las deficiencias de un guión banal con maneras ampulosas. **

MELANCHOLIA, 2011 País: Dinamarca/Suecia/Francia/ Alemania/Italia Dirección y Guión: Lars von Trier Fotografía: Manuel Alberto Claro Montaje: Molly M. Stensgaard Música: Mikkel Maltha Intérpretes: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Charlotte Rampling, John Hurt, Alexander Skarsgård 136 m. +18 años (sexo) Distribuidora: Golem Estreno: 4.11.2011 

¿De qué vas, Lars?

- Anuncio -

Que Von Trier es un superdotado para el mun­do del ci­ne lo sabe todo el que haya teni­do valor pa­ra ponerse delante de sus obras mayores, co­mo las magistrales Bailar en la oscuridad y Dogville. Digo valor, porque siendo pelícu­las bellísimas, son de las que te estrujan el co­razón y te lo dejan des­madejado.

Ésta, presentada en Cannes, con merecido premio a mejor actriz para Kirsten Dunst, podría parecer una de ellas, pero no lo es para mí.

El guión parece un chapucero cortapega que imita con descaro películas ajenas e hi­la una historia de cualquier manera. Siendo la realización brillante y las actrices soberbias, terminas llegando a la conclusión de que la película es débil y artificiosa, con una profundidad impostada y un metraje ab­solutamente injustificado.

Detrás de su solemnidad hay una llamati­va banalidad y un amplio abanico de estra­tegias vontrierianas ya muy vistas, algunas burdas.

Hablemos de las estrategias. Empezando por la división en dos capítulos, uno para ca­da hermana. Casi diría que es una excusa pa­ra unir dos historias que tienen muy po­co que ver. El elemento apocalíptico es muy so­corrido y Von Trier lo usa de una manera ampulosa, barroca, con un prólogo de be­lla factura visual, montado de una forma sen­cillamente caprichosa, improcedente.

Luego tenemos a un torturado personaje que va a casarse. El esperpento de celebración que monta Von Trier sirve para que gran­des actores saquen adelante situaciones que más que incomodo provocan perple­jidad en el espectador: parece una reunión de un club de amargados y gente a la que se le ha ido una fase. Y el planeta Melancolía se acerca y el fin del mundo… Com­portamientos grotescos en un ambiente grotesco que podrían tener su justificación si la película tuviese almendra pero no la tiene, todo es cáscara.

Y una fotografía espectacular y varios des­nudos y secuencias de sexo gratuitas de una estrella de Hollywood que sabe que traba­jar (y someterse a sus caprichos) con Von Trier y ganar premios y prestigio es lo mismo. Y música atronadora. Y cámara lenta (quién lo diría, qué lejos quedó el DOGMA). Y declaraciones a la prensa divagando sobre Hit­ler sin venir a cuento y expulsión del fes­tival de Cannes con declaración de perso­na non grata. En fin, show business y cuque­ría de un director sobrado de talento y de talante. De mal talante.

Alberto Fijo


Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor