Mi encuentro con Marilou

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Mi encuentro con Marilou

La última película de Becker (Dejad de quererme, Conversaciones con mi jardinero) es una fiel continuación de las anteriores, bien que menos lograda. ***

miencuentromarilouporDirección: Jean Becker Guion: Jean Becker, François D’Epenoux Fotografía: Arthur Cloquet Montaje: Jacques Witta, Franck Nakache Intérpretes: Patrick Chesnais, Jeanne Lambert, Miou-Miou, Jacques Weber, Xavier Gallais. Duración: 90 min. Distribuidora: Golem Público adecuado: +16 años

Bienvenue parmi nous, Francia, 2011. Estreno en España: 21.6.2013

El sentido de la vida

Taillandier, pintor conocido de más de sesenta años, tiene todo lo que se puede desear para ser fe­liz, pero no lo es; no le encuentra gusto a nada, no ha­ce nada, se enfada por todo, “estoy harto”, le dice a su único amigo antes de coger el coche y largarse sin rumbo fijo. Mientras vaga por esas calles, una joven, Marilou, a quien acaban de echar de ca­sa, le pide que la lleve “a cualquier sitio”. Sin pretenderlo, Taillandier se convierte en el padre que la joven necesita, y la nueva responsabilidad también le ayudará a él a salir de su postración.

La última película de Jean Becker (Mis tardes con Margueritte, Dejad de quererme, Conversaciones con mi jardinero) es una fiel continuación de las an­teriores, bien que menos lograda.

Se puede apreciar en sus últimas películas una mi­rada crepuscular, serena, a la vida. En todas ellas hay alguien que deja este mundo, que su existencia ha convertido en un lugar mejor. Conversaciones con mi jardinero fue una película redonda en la que las visiones del mundo se completan y convergen. De­jad de quererme sorprendió por su dureza, aparente, en la que un hombre desahuciado se esfuerza en “poner sus cosas en orden” y logra que los que él ama sufran lo menos posible por su fallecimiento. La anciana Margueritte abre el mundo del espíritu a un pobre cuasi analfabeto.

En cada una de estas películas, Becker se va esti­li­zando, su estilo se hace más sencillo, esquemáti­co; dice lo que quiere decir y nada más. Como las flo­res de Paul Klee terminan siendo unas someras fi­guras geométricas, las líneas argumentales de Be­cker acaban siendo tan tenues que solo se mantienen gracias al oficio de sus actores.

En el caso de Mi encuentro con Marilou, el mensa­je llega menos que en las anteriores, tal vez porque no acertamos a verlo, solo observamos una crisis típica de un hombre mayor… ahora bien, la crisis, ¿es de opulencia o se pregunta qué sentido tiene la vi­da, el trabajo, cuando ya se ha alcanzado la cima, los hijos se han casado y no queda nada más que ha­cer?

Por otra parte, el reparto es desigual, Patrick Chesnais da un recital, pero la joven Jeanne Lambert, sin hacerlo mal, no le da la réplica, le faltan re­cursos para equilibrar la película.

Con todo estamos ante un Becker puro, que si­gue respirando buena voluntad y sigue buscando una trascendencia a la que no llega.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.