Mi primera boda: Un anillo para liarlos a todos

Hay pocos argumentos tan recurrentes para una co­media como las bodas y, en ese sentido, no hay que pedirle excesiva originalidad a Mi primera boda, una cinta argen­ti­na, bastante básica en su planteamiento, pero eficaz como divertimento.

Una comedia que, entre chiste y chiste, aprovecha para meterle una estocada a una celebración que empieza como broche de oro de un cuento de ha­das y puede acabar como un thriller de terror pa­ra la pareja, familia e invitados. O, en el mejor de los casos, en un megaevento social con empresa subcontratada en el que pinta más la coordinadora del festejo que la pareja de novios.

Leonora y Adrián van a casarse. Ella es católica y es­tá encantada con la celebración, él es judío agnóstico y solo quiere que la fiesta termine cuanto an­tes… sobre todo cuando un desgraciado desastre cau­sado por un despiste hace peligrar, no solo la ce­remonia, sino su futuro matrimonio.

La película arranca muy bien, con dos largos parlamentos muy argentinos y muy críticos hacia algu­­nas de las convenciones que rodean a la ce­lebración del matrimonio. Después, la película discurre por te­rrenos más trillados y se empantana un poco -cons­truir una película a partir de una anéc­dota tie­ne sus riesgos- para terminar con brío y con una sor­prendente defensa del matrimonio, el perdón en las relaciones de pareja y las segundas opor­tunidades.

El reparto -muy coral para dar voz a todos los personajes que deambulan por este tipo de fiestas- fun­ciona muy bien y, aunque el recurso al slapstick es excesivo y el final se alarga innecesariamente, el resultado es una digna comedia dentro de un panorama actual bastante desolador para este género.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Félix Monti
  • Montaje: Francisco Freixá
  • Música: Lucio Godoy, Darío Eskenazi
  • Duración: 102 min.
  • Distribuidora: Oliete
  • Público adecuado: +16 años (SD)
  • Estreno en España: 4.10.2013

Argentina, 2013.