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Mia y el león blanco

Crítica de la película

Una joven que se ha trasladado con sus padres desde Londres a África desarrolla un vínculo especial con un león salvaje. Su increíble amistad la impulsa a viajar por la sabana para salvar a su mejor amigo

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portada
Mia y el león blanco (2018) de Guilles de Maistre

· Mia y el león blanco se ha rodado casi en tiempo real, tres años, con los mismos jóvenes y el mismo león que crecen al mismo ritmo y que han aprendido a trabajar juntos bajo la mirada de las cámaras y de especialistas en leones.

Ficción simpática

La película comienza con la llegada del matrimonio Owen y sus dos hijos, Mia y Mike, de once y trece años, a África para trabajar en una granja donde crían leones y otros animales salvajes para su venta a zoológicos. Mia echa de menos Londres y sus amigos de allá, y hace todo lo posible por forzar un regreso; la situación cambiará cuando un día  le entregan un león blanco -algo muy raro-, recién nacido, a quien llamará CharlieMia y el león blanco desarrollarán una extrordinaria amistad que se consolidará cada vez más, aunque sus padres le advierten de que debe mantener las distancias, que un león, sobre todo cuando crece, siempre es peligroso.

La película se ha rodado casi en tiempo real, tres años, con los mismos jóvenes y el mismo león que crecen al mismo ritmo y que han aprendido a trabajar juntos bajo la mirada de las cámaras y de especialistas en leones, y ello da un calor muy particular a esta cinta que funciona realmente bien sin recurrir a grandes alardes. La historia se centra en los problemas familiares: trabajar y sacar adelante la granja, lo que no es fácil; la educación de los hijos adolescentes, tampoco es fácil; la relación entre los hermanos, lo que incluye los pequeños pero molestos problemas de Mike; la relación padres-hijos, y, naturalmente, la relación de Mia y su león.

La ficción central está inspirada en la gran novela El León, de Kessel; la estructura de la película en Nacida libre, bella cinta de aventuras que rebosa e inspira amor por la naturaleza. El conjunto se desarrolla con fluidez, sin más problemas que algunas situaciones forzadas al final.

Tiene Mia y el león blanco un mensaje militante anti explotación y masacre de animales por diversión, por afán de exhibir una foto en África con un trofeo. Es el aspecto del guion peor tratado por su excesiva simplificación, pero no cabe duda de sus buenas intenciones y de que es una idea que quieren transmitir a los jóvenes.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.