Mindscape

El cortometrajista Jorge Dorado debuta en el largo con una cinta de suspense que entretiene a pesar de un guión poco cocinado (**½)

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Dirección: Jorge Dorado Guión: Guy Holmes Fotografía: Óscar Faura Montaje: Jaime Valdueza Música: Lucas Vidal Intérpretes: Mark Strong, Taissa Farmiga, Brian Cox, Alberto Ammann Duración: 95 m. Distribuidora: Warner Público adecuado: +16 años (VX-)

EE.UU., España, Francia, 2013. Estreno en España: 24.1.2014

¡Qué agradecido es el thriller (…aunque sea una opera prima)!

Después de una sólida carrera como cortometrajista y un interesante e intenso fogueo como asistente de di­rección -de Almodóvar, entre otros- Jorge Dorado de­buta por la puerta grande con este thriller de repar­to internacional, rodado en inglés y coproducido por An­tena 3 y Jaume Collet-Serra.

Mindscape cuenta la his­toria de John, un detective especializado en resolver los casos entrando en los recuerdos de sus clientes. Un trauma personal le ha dejado fuera de juego y dedicado a casos menores, como el de una adolescen­te mega-rica que se niega a comer por algún oscuro mo­tivo que tendrá que descubrir.

Mindscape es una opera prima de manual. Solvente, cui­dada, con algunos méritos notables pero que desprende inexperiencia por todos los poros. Desde su plan­teamiento -tan poco original a pesar de la atracti­va propuesta- tan visto, tan parecido a Origen (¡craso error!), hasta su flojo, atropellado y barroco desenlace.

Al guión, del también debutante Guy Holmes, le falta más de una vuelta y eso es letal para una historia que, co­mo la de Nolan, tendría que apoyar su eficacia en do­si­ficar pasado y presente con inteligencia y sin -demasiadas- trampas.

En su descargo -en el del director y del guio­nista- diremos que no es la clase de argumento fácil pa­ra un debutante. La impericia en la historia y el bati­bu­rrillo de subtramas y personajes que en­tran y salen sin apenas sentido se maquilla, y bastante bien, con un buen manejo de la atmósfera, un -ca­si siempre- buen rit­mo y un reparto solvente.

Mark Strong se echa la pe­lícula a la espalda y consigue insuflar vida a un personaje -el de detective con trauma- na­da original y muy po­co matizado, mientras que Taissa Farmiga aporta la su­ficiente carga de misterio pa­ra mantener a lo largo del metraje las dudas sobre su equilibrio psíquico y su ino­cencia (a años luz, eso sí de, por ejemplo, el personaje de Mia Wasikowska en Stoker).

Por último, y en la balanza de lo positivo, estamos an­te una película de género y el género -sobre todo el thri­ller– es una manta que lo cubre casi todo. Hasta los balbuceos del debutante. Aunque no sea redonda, Mindscape entretiene. Y ésa es una de las cosas que tie­ne que hacer el cine. También las operas primas.

Ana Sánchez de la Nieta