Nadie sabe nada de gatos persas: Una rítmica reivindicación

Si calculáramos un porcentaje aproximado de la cantidad de producción artística iraní que se tiene que mantener en los márgenes de la clandestinidad, la cifra a la que nos aproximaríamos rozaría el noventa por ciento. Desde esta posición de riesgo y denuncia no son pocos los cineastas del país -recordemos tristemente el encarcelamiento del director Jafar Panahi– que utilizan el cine como instrumento para denunciar la insostenible situación de los ciudadanos.

Desde la sorpresa y la avidez de conocimiento, el realizador Bahman GhobadiLas tortugas también vuelan– acompaña al espectador en un fascinante viaje a través de los múltiples estilos musicales que resuenan en los recovecos más insospechados de una Teherán oculta. A partir de un título críptico y atractivo, Ghobadi resume así su última aventura cinematográfica: «El título de la película tiene que ver con lo siguiente: no tenemos derecho a sacar de casa ni a perros ni a gatos. Sin embargo, en nuestras casas tenemos gatos a los que queremos mucho y, además, los gatos persas son muy caros. Yo los comparo con los jóvenes protagonistas de mi película, sin libertad y obligados a esconderse para tocar su música».

Para mostrarnos a estos felinos, la película seguirá los pasos de una pareja, recién salida de la cárcel, que recorre las calles de la capital buscando miembros para formar un grupo de rock indie con el objetivo de poder dar un concierto en Londres. Basada en personajes reales, pero a partir de una historia ficcional que el cineasta se vio obligado a escribir y filmar en 18 días, Nadie sabe nada de gatos persas es a la vez un arma de reivindicación y un canto a la expresión artística. Retrato imprescindible de los ritmos iraníes, el largometraje juega con cada pieza de su banda sonora conformando una especie de videoclip coral, en el que cada fragmento individual, unido a una imagen vibrante y diferente en función del estilo musical, intenta imprimir en la pantalla el sentimiento de un pueblo asfixiado por los rigores de la censura.

Con todo, el filme no intenta hacer una catalogación exhaustiva del panorama iraní, sino que nos invita a ser partícipes del descubrimiento que supone para los propios miembros del equipo de Nadie sabe nada de gatos persas.

Contundente, ecléctica, sorprendente y hermosa, la última obra del cineasta iraní Ghobadi es un regalo para los oídos, una estimulación para la vista y una agitación para las conciencias.


▲ Los juegos con la imagen y la música.

▼ Que en Irán sólo se pueda ver ilegalmente.

Ficha Técnica

  • País: Irán (Kasi az gorbehaye irani khabar nadareh, 2009)
  • Fotografía: Turaj Aslani
  • Montaje: Hayedeh Safiyari
  • Música: Mahdyar Aghajani, Ash Koosha
  • Duración: 106 min.
  • Público adecuado: Adultos
  • Distribuidora: Alta
  • Estreno en España: 15 abril 2010
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