Nausicaä del Valle del Viento: El movimiento hecho arte

Tras la sorpresa del lanzamiento en salas co­merciales de Mi vecino Totoro, Aurum vuel­ve a asombrar a los fans del cineasta japo­nés Hayao Miyazaki con el estreno de Nau­­sicaä del Valle del Viento; años después de la aparición en VHS de una versión muti­lada -en la que se cortaron veinticinco mi­nutos de metraje- bajo el nombre de Los gue­rreros del viento, se presenta tras veinti­séis años de su estreno en Japón.

Primera película como autor de Miyazaki -su opera prima fue un encargo para la saga Lu­pin III, que a pesar de incluir rasgos a gus­to del director seguía las directrices de la saga-, la obra se basa en un manga -cómic japonés- que se llevaba publicando desde el año 1982 y cuya conclusión llegaría en 1994.

Aunque la trama acabaría distando mucho de un formato a otro, la base de ambas si­túa a la humanidad en un mundo destroza­do por la guerra. En un ambiente hostil, ori­ginado por la propia mano del hombre, una serie de aldeas estructuradas feudalmen­te intentan ganar terreno a un bosque con­taminado que amenaza la supervivencia de la especie humana. En medio de esta lucha contra la naturaleza, la población del Va­lle del Viento se verá sumergida en una gue­rra entre pueblos vecinos.

Además del éxito arrollador del filme, hecho que le permitió fundar junto a Isao Ta­ka­hata el Studio Ghibli, Nausicaä del Valle del Viento aglutina la mayoría de las temáti­cas y preocupaciones que han marcado al ci­neasta a la largo de su trayectoria profesio­nal: la importancia de la memoria para pre­servar el futuro, la aparición de la juven­tud como vehículo de salvación de la Hu­manidad, su gusto por las secuencias aéreas, así como su preocupación por el devenir del Medio Ambiente.

A pesar de todas estas apreciaciones, la pe­lícula delata los titubeos de un autor en for­mación. A la inclusión de algunos elemen­tos naifs -como la aparición de una figu­ra mesiánica-, el guión se muestra rústico en el tratamiento de determinados perso­najes, fundamentalmente en el único mal­­va­do puro sin matices ni razonamientos: Kurotawa. Con todo, estas ligeras debili­dades se ven compensadas con una narración trepidante, un diseño de arte espléndi­do, el tratamiento de los diferentes puntos de vista de los personajes frente al conflic­to y una ilusión de movimiento espectacu­lar para la época (recordemos que se estre­nó en 1984), que sigue destacando hoy en día.

Nausicaä del Valle del Viento tiene un alicien­te añadido, ya que la cinta conforma un díptico con La princesa Mononoke, en la que esta última sería una precuela de la pri­mera. Aunque La princesa Mononoke trata de una forma más compleja y pesimista las preocupaciones y los temas que se plantean en Nausicaä, ambas películas están pla­gadas de referencias mutuas, ya sea en per­sonajes concretos como Kushana y Lady Ebo­shi, o en la planificación de secuencias co­mo el enfrentamiento en los aposentos del padre de Nausicaä y la lucha homóloga en­tre Mononoke y Eboshi.

Ficha Técnica

  • País: Japón (Kaze no Tani no Naushika, 1984)
  • Dirección de arte: Mitsuki Nakamura
  • Montaje: Tomoko Kida, Naoki Kaneko, Shoji Sakai
  • Música: Joe Hisaishi
  • Duración: 120 m. +13 años (algún contenido violento)
  • Distribuidora: Aurum
  • Estreno: 7.5.2010
Reseña Panorama
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Laura Montero Plata
Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental