Noviembre

La sombra de la pedantería y el papanatismo sobrevuela con insistencia sobre los rincones de un guión que plantea conflictos que no te hacen mover una ceja.

Dirección y Guión: Achero Mañas Fotografía: Juan Carlos Gómez Montaje: Nacho Ruiz Capillas Música: Eduardo Arbide Intérpretes: Óscar Jaenada, Ingrid Rubio, Juan Díaz, Javier Ríos, Adriana Domínguez, Jordi Padrosa, Juanma Rodríguez Distribuidora: Alta

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España, 2003. Estreno en España: 26.9.2003

Énfasis

Achero Mañas (Madrid, 1966) se ganó la admiración de muchos con El Bola, una película fresca que afrontaba una historia muy cercana, y la contaba con mucha soltura. Quizás por eso, y por algún corto anterior, se  esperaba con interés el estreno de Noviembre, que ha competido en la sección oficial en San Sebastián, optando Mañas al premio de Nuevos Direc­tores. No hay que olvidar que Achero es hijo de dramaturgo y actriz, y él mismo actor hasta 1996. Este dato es importante, porque puede explicar el énfasis que perjudica notablemente a una película que, desde el punto de vista narrativo, tiene opciones muy interesantes.

Se cuentan en 104 excesivos minutos las peripecias de Noviembre, un grupo de teatro de calle integrado por unos jóvenes desencantados por el rumbo que han tomado la escuela de interpretación en la que están matriculados y el llamado teatro tradicional, de patio de butacas. Mañas rueda en la calle, queriendo hacer llegar al espectador el vértigo de unas experiencias revolucionarias que quieren integrar al público en la representación hasta el punto de hacerlo protagonista. El problema es que las tontadas callejeras que se muestran no pasan de ser astracanadas de fiesta del nuevo de un colegio mayor, que se completan con unas declaradas utópicas capaces de sacar los colores a un okupa del Laboratorio.

La sombra de la pedantería y el papanatismo sobrevuela con insistencia sobre los rincones de un guión que plantea conflictos que no te hacen mover una ceja, porque el retrato de los personajes está demasiado comprimido. Lo del hermano enfermo, en fin, mire usted… Aunque sea muy brillante, el recurso al tono documental no ayuda. Tampoco las declaraciones mirando a cámara de los actores en un futuro virtual. Sorprende el barroquismo del montaje y del trabajo de posproducción, que entran abiertamente en conflicto con el decálogo-manifiesto del grupo teatral.

Buenos actores, buen equipo, buen director para una historia con muy poquito interés, que si se intenta salvar con mensajes parabólicos tipo Neruda y arma cargada de futuro y tal, se hunde a mucha más velocidad.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor