October Baby

October baby

Película para todos los públicos que suple sus carencias técnicas con simpatía y encanto y que, prejuicios aparte, conmueve, lo que no es poco. ***

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October babyDirección: Andrew y Jon Erwin  Guión: A. Erwin, Theresa Preston   J. Erwin  Montaje: A. Erwin  Música: Paul Mills   Rachel Hendrix, Jason Burkey, John Schneider, Jennifer Price, Collenn Trusler  Distribuidora: European Dreams  107 minutos  Todos

EE.UU. 2011. Estreno: 12/4/2013.

Perdonar para ser feliz

La fiesta de fin de curso estuvo a punto de acabar mal, Hanna, 19 años, tuvo un ataque de epilepsia en ple­no escenario. En el hospital descubre el origen de sus males: episodios epilépticos, asma… y es que sus pa­dres no son sus padres, ella es fruto de un aborto mal realizado que le dejó algunas secuelas, sus padres la adoptaron. Como buena adolescente, Hanna monta en cólera contra sus padres porque le ocultaron la verdad, contra su madre por no haberla querido y haber in­tentado matarla, contra sí misma porque no ha sabi­do hacerse querer, contra el mundo, porque todo es men­tira. Y contra la opinión de todos, emprende un via­je para intentar encontrar a su madre biológica y pe­dirle una explicación.

October Baby arranca como una película de adolescentes y se convierte en un road movie, un accidenta­do viaje en busca de la verdad y del propio co­nocimiento. La historia se inspira en hechos muy rea­les, en la vida de Gianna Jessen, californiana que so­brevivió a un aborto salino y -no puede sorprender- tra­baja activamente pro vida; de hecho una de sus can­ciones figura en la banda sonora. Así pues se trata de una película militante y en Estados Unidos, como era de prever, tuvo su controversia. Está producida y di­rigida por los hermanos Jon y Andrew Erwin, que se declaran cineastas evangélicos, es decir, que quieren llevar el mensaje evangélico a través de su cine. Pe­ro ello no dice nada del valor de la cinta. Sobre este par­ticular dice más el hecho de que tuviera éxito de ta­quilla en Estados Unidos y Canadá y resultara un pro­ducto no solo rentable, sino lucrativo (dentro de los límites de un producto de bajo presupuesto y distribución limitada).

Vamos por partes, la fotografía y música son buenas aun­que pecan de efectistas, buscando conmover de una manera fácil, frenan la acción; en el caso presente se­ría innecesario, ya que la historia es buena y los actores, solventes; hay que descubrirse ante los jóvenes ac­tores que, por una vez, parecen gente de verdad, gen­te normal y no los estereotipados adolescentes de pe­lículas de graduación, y casi todos son gente a la que se toma cariño; los padres, sobre todo el padre, lo tie­nen más difícil, pero cubren bien el expediente.

La producción es modesta, la planificación televisiva y la historia -la manera de contarla- es previsible. Pero tie­ne a su favor una cosa que se llama autenticidad, to­do en ella suena a verdad, los personajes, las situaciones y la propia historia de Hanna; el guión necesita un buen pulido; tiene todos los ingredientes para rea­li­zar una gran película, pero le falta el acabado final, me­jorar el tempo y los diálogos; pero tiene la inteligencia de no ser discursivo y se centra en una adolescente normal y sus problemas. En el último tramo nos sor­prende con un consejo simple: para ser felices hay que perdonar.

Fernando Gil-Delgado

Web oficial de October baby

Fernando Gil-Delgado
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.