· El guion de Okko, el hostal y sus fantasmas es dinámico, suceden muchísimas cosas de muy diversos niveles tan bien articuladas que en ningún momento parecen excesivamente melodramáticas o azucaradas.

Tacto, frescura, fantasía y aprender a perdonar

La película comienza con unas idílicas imágenes de Okko y sus padres de vacaciones; en el viaje de vuelta a casa se produce un terrible accidente en el que fallecen los dos adultos. Okko va a vivir con su abuela, que dirige un albergue de aguas termales. Después de clase trabajará en la dirección del albergue. Conocerá a unos amables fantasmas que solo ella puede ver y se convertirán en sus mejores amigos y la ayudarán en su trabajo.

La primera película de Kitarô Kôsaka, director de animación de Miyazaki, adapta una serie de novelas juveniles de Hiroko Reiji y consigue sorprender gratamente. Hay mucho de Ghibli en esta película, y mucho que pertenece a la didáctica de la literatura de género. En primer lugar tenemos el retrato conmovedor de una adolescente que se niega a dejarse vencer por la adversidad y se esfuerza en servir a los demás; este viaje hacia la madurez le será facilitado por los fantasmas, de los que siempre quedará la duda de si son reales o son fruto de su imaginación en un momento difícil en el que se encuentra perdida, desorientada, sin amigos y solo tiene adultos a su alrededor.

El guion es dinámico, suceden muchísimas cosas de muy diversos niveles tan bien articuladas que en ningún momento parecen excesivamente melodramáticas o azucaradas. La factura gráfica es tradicional, colorida y con fondos de gran belleza. Los personajes están muy cuidados.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.