Oldboy: Cine limitadito

Oldboy | El surcoreano de 40 años Park Chan-wook dirige una película angustiosa y brutal sobre un hombre, secuestrado sin un motivo claro durante años, que al ser liberado tiene que hacer examen de conciencia y remontarse hasta sus recuerdos escolares en un colegio católico para entender las deudas que puede haber contraído con sus implacables captores.

La cinta, premiada en Cannes con el premio especial del Jurado, está bien rodada y tendrá seguramente una intención metafórica, y también voluntad de indagar en conflictos morales sobre la conciencia de pecado, pero el clima de morbosa pesadilla y la enfermiza crudeza de las imágenes invita al abandono, o mejor aún, a la abstinencia para quien tenga un mínimo de estómago.

En el último festival de San Sebastián vimos otras dos coreanas que iban más o menos de lo mismo. Cine arregladito en lo formal, truculento y raro como él sólo. No sé, pero me parece un poco pueril, o snob, o posmoderno que algunos festivales occidentales se empeñen en dar acogida a un cine muy limitadito, de escasísimo aliento; y no contentos con eso, se dediquen incluso a darle premios, por aquello -tan tonto y tan cursi- de «transgrede que algo queda».


Oldboy

Corea del Sur, 2003

Ficha Técnica

Fotografía: Jung Jung-hoon Montaje: Kim Sang-bum Música: Cho Young-wuk Distribuidora: Lola Films

Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor