Orgullo + prejuicio + zombis: Originalidad y elegancia

· Seth Grahame-Smith tuvo el acierto de respetar la obra de Jane Austen y en lugar de dar pro­tagonismo a los muertos vivientes, los convirtió en te­lón de fon­do.

Orgullo y prejuicio es una de las obras más queridas del clásico más popular -y más vendido- en lengua inglesa, Jane Austen. No hace mucho tuvimos ocasión de ver una interesante versión cinematográfica protagonizada por Keira Knightley, y poco antes una mini­se­rie de la BBC con Colin Firth en el papel masculino prin­­cipal; también la hemos visto en versión moderna (2003) y en versión bollywood: Bride & Prejudice (Bo­das y prejuicios). La película que llega ahora es una nue­va adaptación que fusiona los elementos más clási­cos de la literatura con los de la más furibunda de nues­tros días. El intento se hizo primero en forma de no­vela (Seth Grahame-Smith) y ahora salta a la pan­talla grande.

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La historia no ha cambiado nada, estamos en la Inglaterra pre-victoriana, en la época de Napoleón, y allí ve­mos cómo la señora Bennet busca incansablemente ma­ridos para sus encantadoras hijas, cinco mujeres casaderas y sin dote. Descubrimos que el señor Darcy, va­rón perfecto pero excesivamente estirado, desprecia la vulgaridad de las Bennet y evita la boda de su mejor ami­go con una de ellas, lo que le vale el odio de Eliza­beth Bennet, de quien él mismo quedará prendado… lo único que se añade a esta bella y divertida historia son los zombis.

Seth Grahame-Smith tuvo el acierto de respetar la obra de Jane Austen y en lugar de dar pro­tagonismo a los muertos vivientes, los convirtió en te­lón de fon­do. Londres está rodeado de zombis, el ejército no lu­cha contra los franceses sino contra estas criaturas; cual­quier baile, cualquier reunión, cualquier viaje, de­be ser cuidadosamente vigilado y protegido, se trata de una cuarentena, que propicia elementos macabros y de humor. En efecto, las hermanas Bennet -al igual que Lady Catherine de Bourgh-, como parte de su educación, aprenden a luchar y bajo sus trajes de baile lle­van un arsenal.

Orgullo + prejuicio + zombis destaca, en primer lu­gar, por su empaque. Burr Steers (Siempre a mi la­do, 17 otra vez) ha realizado una película de época, no la historia de zombis barata que se podría esperar, la producción es notable y se trata de hacer justicia a la obra original, que se toma muy en serio. En segundo lu­gar, y muy acorde con lo que acabamos de decir, por su elegancia; el equipo de producción ha evitado la vul­garidad y el gore, en la medida que ello es posible en una historia de zombis. Las peleas son hábilmente coreografiadas, los maquillajes y los ángulos desde los que son grabados evitan caer en los detalles excesivamente desagradables. Estamos en el mundo de Jane Aus­ten, incluso idealizado, y ninguna nota debe ser dis­cordante. Y ello nos lleva al tercer elemento, el hu­mor; un humor que surge del planteamiento original, de contar la historia de Austen en un contexto absur­do, y de tomárselo en serio, con los necesarios ajustes, que son de risa.

Zombis que hacen reír en lugar de asustar, y acercar un clásico a un público que, tal vez, no se acercaría nun­ca a esta historia. Tal es la empresa en la que se ha embarcado Steers. Queda por descubrir si el públi­co responde.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Remi Adefarasin
  • Montaje: Padraic McKinley
  • Música: Fernando Velázquez
  • Duración: 107 min.
  • Público adecuado: +16 años (V)
  • Distribuidora: Tripictures
  • EE.UU. (Pride and Prejudice and Zombies), 2016
  • Estreno: 1.4.2016
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Reseña
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.