Origen

Nolan insiste en que para él lo fundamental era la historia, que en un prin­cipio pensaba rodar con pocos medios.

Dirección y Guión: Christopher Nolan Fotografía: Wally Pfister Montaje: Lee Smith Música: Hans Zimmer Intérpretes: Leonardo Di Caprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Marion Cotillard, Michael Caine, Ken Watanabe, Tom Hardy, Cillian Murphy Duración: 147 m. Distribuidora: Warner

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EE.UU. (Inception), 2010. Estreno en España: 6.8.2010

Poder creativo

Después de una gran película surge el páni­co escénico. El caballero oscuro superó los 1.000 millones de dólares en taquilla y se ganó a la crítica. Este verano Ori­gen es uno de los estrenos más esperados de 2010. Ya lleva ganados 823 y es candida­ta a 8 Oscar, sólo por detrás de El discurso del rey (12), Valor de ley (10) y La red so­cial (8).

En los contenidos extra del DVD hay cua­tro reportajes sobre la creación del mun­do inconsciente que tanto le gusta inva­dir Nolan en sus películas (Memento, In­som­nio). En «El origen de Origen«, este direc­tor y guionista inglés cuenta cómo la idea de la película comenzó a desarrollarla ha­ce diez años. Nolan insiste en que para él lo fundamental era la historia, que en un prin­cipio pensaba rodar con pocos medios. Sin embargo, conforme fue desarrollándola se dio cuenta de que la capacidad de los sue­ños de alterar la realidad requería un ma­yor presupuesto y un esfuerzo de producción.

Si en El caballero oscuro las impresionantes explosiones de Joker simbolizaban la ca­pacidad destructiva de la falta de esperan­za en el ser humano, en Origen el original diseño visual de los sueños habla del enor­me poder creativo de la mente humana. Esta capacidad subjetiva queda reflejada en la arquitectura paradójica que diseña el personaje interpretado por Ellen Page.

También resulta interesante el reportaje so­bre el rodaje del inicio de la pelí­cula, en la que Di Caprio tuvo que trabajar a la perfección una escena en la que es li­teralmente invadido por un verdadero tsu­nami artificial. La ausencia de efectos es­peciales da a la escena un realismo impac­tante con la que el espectador entra a fon­do en el mundo de los sueños de Nolan.