Pan del cielo: Audaz opera prima

Pan del cielo se estrena en en digital y la recaudación tendrá un fin solidario

Milan, época actual, casi siempre de noche; paseamos por los comedores sociales donde unos franciscanos saludan y alimentan a los desheredados de la tierra, a menudo malhumorados. La atención se fija pronto en dos muy particulares: Anibal, un cincuentón arisco, y Lili, algo más joven que él. A la salida del comedor, paseando por la ciudad oyen unos berridos infantiles; entre unas basuras encuentran un bebé de pocos meses. El crío es precioso y sonriente, y gana el afecto de esa pareja en pocos minutos pero, nobleza obliga, lo llevan al hospital mencionado en una de las mantas que lo envuelven. Allí descubren que ni médicos ni enfermeras pueden ver al niño, sorprendidos y de regreso a su refugio comprueban que es cierto, no todo el mundo puede ver al niño, y el niño invisible será noticia y provocará un terremoto en la ciudad.

La opera prima de Bedechi es un golpe de audacia que hunde sus raíces en el neorrealismo italiano y en el realismo mágico, mezcla entre Capra y De Sica. No pretendo compararlo a esos ilustres modelos, Bedechi es joven y está empezando, pero apunta buenas maneras, valor y muy buenas intenciones. No es nuevo hablar de los pobres y los sin techo, es raro lograr mostrar la invisibilidad real de los pobres en una sociedad opulenta, y hacerlo con eficacia, con amabilidad, sin rabia; y más difícil aún, componer una fábula que interpele a cada uno, y no a las instituciones, organismos y agentes impersonales.

El primer acierto de esta película es no hablar de buenos y malos y, menos aún, de pretender que tal frontera tiene que ver con el bolsillo o la religión de uno; hay pobres malencarados y antipáticos, hay afortunados que son amables y serviciales; hay musulmanes que ven al niño y algún cristiano que no lo ve… El segundo acierto consiste en mantener un tono realista y, dentro de este supuesto fantástico, verosímil, aceptable por el público, aceptado por los actores que se entregan a una empresa condenada al ridículo en manos menos hábiles. Además, el guión no pretende extralimitarse ni busca una solución ni dar respuesta a mil preguntas que surgen automáticamente. Finalmente, mantiene un respeto profundo hacia todos, sin renunciar a sus propias convicciones.

Pan del cielo no es una obra maestra, y ello no tiene nada que ver con que esté mostrando un milagro y que busque dar esperanza a la gente y hable de cosas buenas; sino de guión y montaje: hay diversas repeticiones al mostrar a los sintecho, hay tramas incoadas que quedan abandonadas, hay situaciones y personajes que necesitan más desarrollo…, errores de una opera prima al lado de grandes aciertos; la capacidad de mostrar lo invisible, el espíritu; la valentía para hablar de un tema desagradable y el talento de hacerlo agradable; mostrar una ciudad iluminada por la publicidad que sirve para mostrar a unos pobres que duermen en la calle; la cámara que muestra, sin prisa, las caras emocionadas que logran ver al niño, todo un poema, y esas colas de gente que zigzagean por la ciudad, confiando ver al niño.

Pan del cielo es una película que se ve con agrado, que cobra ímpetu y consigue un ritmo endiablado en sus últimos treinta minutos. Muestra un director con gran talento -que madurar-, y que esperamos siga haciendo un cine poco convencional, que genere impulsos  generosos tan necesarios en nuestros días.


Ficha Técnica

  • Música: Fabrizio Baldoni, Enrico Goldoni, Claudio Sanfilippo
  • Fotografía: Stefano Marietti
  • Montaje: Luca Angeleri
  • País: Italia
  • Duración: 95 min.
  • Público adecuado: +12
  • Distribuye en cine: European Dream Factory  a través de Vimeo On Demand

Pan del cielo/ Pane dal cielo 2018

Reseña Panorama
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Fila Siete
Revista de crítica de cine & series y cultura audiovisual. Desde 1998