París – Manhattan

París – Manhattan | Más que un homenaje a Woody Allen, esta opera prima francesa es una oda excesiva al talento del cómico de Brooklyn

París – Manhattan: Sobra entusiasmo, falta talento

Alice tiene un trabajo que detesta en una farmacia familiar. A ella le gusta el cine, y sobre todo las películas de Woody Allen. Hasta tal punto que receta a muchos de los clientes que, antes de probar con pastillas, procuren mejorar su salud viendo las películas del director de cine que nunca va a los Óscar.

A la opera prima de esta directora francesa le sobra entusiasmo por Woody Allen y le falta voz propia. Copia su estilo, su filosofía nihilista, sus chistes existenciales hedonistas… Pero no es tan fácil homenajear las películas de un genio.

Allen lo hizo con el cine mudo (La rosa púrpura del Cairo), Humprey Bogart (Sueños de un seductor), el cine musical (Todos dicen I love you), el cine negro (Balas sobre Broadway) o el humor absurdo de los hermanos Marx (Toma el dinero y corre, Bananas). Pero Sophie Lellouch está muy lejos de escribir como Allen.

Claudio Sánchez