París, París: La vuelta de Barratier

Tras el arrollador éxito que Los chicos del coro tuvo en el Viejo Continente, y muy especialmente en Francia, el antaño productor delegado Christophe Barratier vuelve a los cines con un relato que incide de nuevo en la reconstrucción de un París lejano en forma de cuento vital y moral. De igual modo, el cineasta hace recaer el peso de la acción en el actor Gérard Jugnot, quien en esta ocasión interpreta al tramoyista de un teatro de variedades -llamado Chansonia- que vive a duras penas de su glorioso pasado.

Barratier copia la estructura del éxito de Los chicos del coro y organiza la narración como un gigantesco flash-back contado en primera persona por el tramoyista Pigoil, un hombre sencillo cuya única ambición es reencontrarse con su hijo. El filme arranca con la clausura del local a manos del malvado Galapiat y sigue a los protagonistas en su empeño por salvar una vieja gloria que parece acabada.

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Ambientada en el París del año 1936, la película se enmarca en el período histórico en el que tiene lugar el triunfo del Frente Popular francés, que enfrentaría a empresarios y sindicalistas en una guerra cruenta de intereses antagónicos. Al estar concebida como un cuento, los caracteres de los personajes aparecen ciertamente distorsionados con respecto a un posible modelo real y todos los esfuerzos se aúnan para mostrar una historia profundamente sentimental, que en ocasiones resultará algo naif.

Dado que el escenario de fondo de París, París es un espectáculo de variedades, la música cobrará gran importancia: las canciones de Reinhardt Wagner y Frank Thomas, casi siempre interpretadas por la bella y melodiosa voz de la actriz novel Nora Arnezeder, son frescas y pegadizas. Pero, a pesar de las tonadas armoniosas, su integración a veces resulta un poco forzada o excesiva -fundamentalmente en el último tramo del largometraje.

Los personajes, bastante clásicos en su concepción, se tornan algo maniqueos. En el caso del malvado Galapiat, el manierismo llega a la exageración poniendo de forma más acusada el acento en esa búsqueda sentimental y empática que quiere lograr el filme a toda costa. Las intenciones de los personajes pueden llegar a ser erráticas -es el caso de la ex-mujer de Pigoil– y desequilibran la narración. Una de las contadas excepciones es la protagonizada por el actor Kad Merad ­-Bienvenidos al Norte­- en su papel de Jacky, un aspirante al music hall algo simplón y manipulable.

París, París es, en definitiva, una película amable que muestra un París imaginario y lejano, pulsando con decisión las teclas para emocionar al espectador con un cuento que mezcla emoción, música, amor y miserias cotidianas.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Tom Stern
  • Montaje: Yves Deschamps
  • Música: Reinhardt Wagner
  • Duración: 120 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Aurum
  • Francia (Faubourg 36), 2008
  • Estreno: 8.4.2009
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Reseña
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Laura Montero Plata
Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental