Pasolini [5]

Abel Ferrara nos ofrece un inquietante retrato casi experimental de las últimas 48 horas de la vida del poeta y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini.


Dirección: Abel Ferrara. Guión: Maurizio Braucci. Fotografía: Stefano Falivene. Montaje: Fabio Nunziata. Intérpretes: Willem Dafoe, Riccardo Scamarcio, Valerio Mastandrea, Maria de Medeiros, Adriana Asti

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Duración: 86 min. Distribuidora: Good & La Aventura Público adecuado: +18 años (VX+)

Italia, 2014. Estreno en España: 20.03.2015

Crónica de una muerte anunciada

Abel Ferrara es un director casi maldito. Sus películas, siempre sórdidas y violentas, suelen interesar a ciertos críticos pero no al gran público, que se siente demasiado agredido por ellas. Nacido en el Bronx, su educación católica y su origen italo-irlandés han completado un interesante coctel que no es siempre fácil de digerir y que a menudo flirtea con el escándalo. Que es precisamente lo ocurre con Pasolini, su última película, dada a conocer en el último Festival de Venecia.

A partir de una idea de Ferrara, el escritor y poeta napolitano Maurizio Braucci ha escrito un guion que desarrolla su argumento en los dos últimos días de la vida del poeta y cineasta friulano Pier Paolo Pasolini. Pero no lo hace con el estilo convencional de un biopic comercial. Más bien adopta la estructura de un collage en el que lo casi documental se entremezcla con lo onírico, también con lo poético, dando como resultado un boceto impresionista –y necesariamente muy parcial- de este inclasificable personaje.

El actor de Wisconsin Willem Dafoe da vida a un Pasolini en plena madurez, que reparte su tiempo de trabajo entre entrevistas a la prensa, escritura de relatos, preparación de hipotéticos proyectos cinematográficos… y su tiempo libre entre su familia, amigos, y aventuras sexuales nocturnas. Será precisamente una de estas la que terminará con su vida violentamente en 1975.

Ferrara hace un intento muy interesante que patina por lo que era de prever: sus excesos visuales gratuitos que exigen demasiado de la mayor parte de los espectadores. Curiosamente, las escenas de carácter pornográfico que contiene el film, queriendo ser un homenaje al cine pasoliniano, representan sin embargo lo opuesto de las concepciones de este. Para el Pasolini de Saló o los 120 días de Sodoma el sexo explícito en el cine era siempre un hecho político, una declaración de principios. Ferrara se limita a tontear con el escándalo como un fin en sí mismo.

Otro elemento que dificulta la empatía del público es la falta de contexto. Para un conocedor del pensamiento y la obra de Pasolini, la película sin duda resulta sugerente, pero para quien desconozca al personaje, se verá sumergido en un conjunto de retazos que le resultarán crípticos e inconexos, carentes de interés.

Los recursos imaginarios, con los que se recrea el guion en el que trabaja el poeta, son más bien fellinianos, y desequilibran el tono del film. Aun con todo, en la medida en que Ferrara deja espacio a los pensamientos genuinos de Pasolini, como su profecía de la homologación cultural y su sentido religioso -aun siendo agnóstico-, la película ofrece interesantes perlas para los admiradores del autor friulano.

Juan Orellana

Juan Orellana
Juan Orellana
Profesor de Narrativa Audiovisual. Escritor