Pena de muerte: Alegato contra la pena de muerte

Pena de muerte | Matt Poncelet (Sean Penn) ha sido condenado a muerte por violación y asesinato. Como ayuda espiritual Matt elige no a un sacerdote, sino a una monja que trabaja como asistenta social, sor Helen Prejean (Susan Sarandon). Una vez que se han desvanecido todas las posibilidades de lograr un indulto, y conforme se acerca el momento de la ejecución, los esfuerzos de la hermana Helen se centran en conseguir que Matt reconozca su culpa, en primer lugar ante sí mismo, y que sienta remordimiento por ella.

Tras leer el libro autobiográfico de la hermana Helen, Susan Sarandon decidió llevarlo a la gran pantalla; como no logró convencer a ninguna compañía productora, el proyecto quedó en sus manos y en las de su marido Tim Robbins, quien adaptó el guión y se sentó en el sillón del director.

Gracias a las prodigiosas actuaciones de los dos protagonistas y a no haber tenido temor de presentar al culpable como una persona sin escrúpulos, nunca simpática, Pena de muerte es mucho más que un alegato, sin estridencias, contra la pena capital; es una búsqueda del perdón y de la capacidad de perdonar, de vencer el odio: no en vano, la última secuencia presenta al padre de una de las víctimas de Matt rezando, con la hermana Helen, de rodillas en una capilla.

Ficha Técnica

  • Argumento: Basado el libro «Dead Man Walking» de Helen Prejean
  • Fotografía: Roger A. Deakins
  • Música: Nusrat Fateh Ali Khan
  • País: Estados Unidos
  • Año: 1995
Reseña Panorama
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José M. García Pelegrín
Doctor en Filosofía y Letras, con especialidad de Historia por la Universidad de Colonia. Crítico de cine y escritor.